23-03-2019 / 13:19 h EFE

Miles de abogados argelinos llegados de todos los rincones del país se manifestaron hoy en el centro de Argel para exigir la caída definitiva del círculo de poder que rodea al presidente, Abdelaziz Bouteflika, al que responsabilizan de la aguda crisis económica que desde 2014 padece el país

Al grito de "Argelia, libre, Argelia democrática" y "marcharos ya", los letrados, acampados de grupos de jueces y otros ciudadanos abarrotaron la plaza de la Grand Post y las avenidas aledañas, teñidas del negro de sus togas, el blanco de sus corbatas, y el verde y el rojo de la bandera argelina.

Ni la lluvia ni el frío que este sábado azotó la capital argelina desalentaron a los congregados, que marcharon en el mismo ambiente cívico y pacífico en el que se desarrollan desde hace más de un mes las movilizaciones contra Bouteflika y su entorno, conocido como "le pouvoir".

Pero escoltados este sábado por cientos de agentes antidisturbios que trataron sin éxito de frenarles con una barrera de seguridad en la avenida Didouche Mourad, epicentro comercial de la capital, que rompieron entre aplausos y sin violencia.

"El pueblo ha hablado y ha dicho muy claro que no quiere a los que ahora gobiernan. Y nosotros estamos de acuerdo, por eso estamos aquí, para pedir el fin de la mafia que rodea al presidente", explicó a Efe Samia Ali, una abogada criminalista llegada desde la Cabilia.

En la misma línea se pronunció Hedibel Sidali, letrado en Argel, quien pidió "que se respete la Constitución, que se aplique la Constitución o si no hay que regresar a la primera Constitución, que es la base".

Sidali criticaba así las diferentes enmiendas a la Carta Magna que ha impuesto en los últimos diez años el régimen de Bouteflika, para permitir que éste pudiera ser reelegido tanto para un tercer como cuarto y quinto mandato, pese a su enfermedad y creciente incapacidad.

"A través de la Constitución se podrán arreglar varias cosas. Porque Bouteflika ha vaciado la Constitución y la ha convertido en un papel mojado al arbitrio de sus ambiciones", insistió el abogado, quien pidió que se juzgue a los ministros que han gobernado con el mandatario.

"Esto es más importante y hay que hacerlo incluso antes de pedir su retirada. El nuevo gobierno tendrá una labor enorme porque hay muchas cosas que reformar", afirmó.

Las manifestaciones empezaron el pasado 22 de febrero con un objetivo claro: forzar la renuncia a la reelección del presidente argelino, gravemente enfermo y discapacitado desde que en 2013 sufriera un agudo derrame cerebral.

Pero, aunque el mandatario aceptó el pasado 11 de marzo a no presentarse para un quinto mandato consecutivo, la protesta no ha dejado de crecer en todas las ciudades del país, que ahora exigen el fin del régimen que le rodea.

Ni siquiera con la aplicación del llamado "plan Bouteflika", que incluye el aplazamiento de las presidenciales previstas para el 18 de abril, la formación de un gobierno de concentración nacional y la convocatoria de otros comicios en un plazo aún no decidido

En las calles, ese plan es visto como un maniobra para sobrevivir de un régimen militar agotado, gerontocrático, que gobierna Argelia desde la independencia en 1962.

"No pueden hacer la transición los mismos que tienen las manos manchadas por la corrupción, los mismos que han arruinado este país. No los reconocemos", insistía Mohamad Anas, otro de los letrados que se congregaron en el centro de Argel.

El plan ha abierto, asimismo, una controversia legal y constitucional, ya que no está claro si el mandatario, de 82 años y al que no se ve en público desde el día de la renuncia, está en funciones y cuanto tiempo puede durar esta anomalía.

Para muchos, el fin de su mandato debería ser el próximo 28 de abril, fecha en la que inicialmente estaba previsto que jurara su cargo el ganador de las elecciones presidenciales ahora aplazadas sin fecha.

Para otros, Bouteflika en realidad ha extendido su mandato y será presidente mientras no se convoquen esos comicios y salga elegida una alternativa.

"Es una cuestión peliaguda", admitió a Efe Amir B.L, abogado ante el Tribunal de Casación. "El problema es que se ha retorcido tanto la Constitución es estos años que cada uno la utiliza para su propios propósitos".

"Solo una cosa es cierta, Bouteflika ya no es presidente, ya no representa a los argelinos porque ha perdido la legitimidad del pueblo como puede ver en la calles", concluyó.

 
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