21-05-2019 / 14:10 h EFE

El director gallego Oliver Laxe se mueve como en casa en el Festival de Cannes, al que regresa este ao por tercera vez con "O que arde", una pelcula que homenajea a sus antepasados y cumple su premisa de que "hacer cine es imaginar el mundo en el que quieres vivir".

Su largometraje sigue a Amador (Amador Arias), un pirmano que vuelve a casa tras haber cumplido dos tercios de su condena. Su madre (Benedicta Snchez) y sus tres vacas le esperan en el pueblo, donde la rutina se instala hasta que un nuevo incendio hace explotar la calma.

"El fuego es un espejo al que cada personaje se mira y donde cada espectador se va a mirar. Tiene algo paradjico: es bello y es cruel. Al mismo tiempo, es innegable que hipnotiza, embriaga, es de una belleza extrema. Y es innegable su poder destructivo", explica el director en entrevista con Efe.

Laxe, gallego aunque nacido en Pars en 1982, rod en la aldea donde naci su madre y l pasaba los veranos de nio: Os Ancares, un lugar de cuatro casas en el que retrata con su cmara "esos gestos milenarios, esos hbitos, esa rbita de lo rural" en la que se cri.

Lo hace en gallego, porque si comenzara a plantearse si por razones comerciales debera haberla rodado en espaol, aade, "no estara en Cannes": "La gente no entiende que ser pragmtico es realmente no serlo. Yo sospecho del camino fcil como del demonio".

Su apuesta por un cine personal hasta ahora no le ha fallado. "Todos vs sodes capitns" (2010) y "Mimosas" (2016), sus dos primeras obras, ganaron respectivamente el premio de la crtica internacional y el gran premio en la Quincena de Realizadores y la Semana de la Crtica, secciones paralelas del festival.

"O que arde" se estren este martes en Una Cierta Mirada, dentro de la seleccin oficial. La segunda en importancia en un certamen "en el que hay sitio para lo milagroso, donde David a veces se re de Goliat".

Porque aunque Laxe no cree estar fuera del sistema, es consciente de que su cine se aleja de los cnones de lo comercial.

"En espaa el cine est muy polarizado. No me gusta esta dialctica entre cine comercial y de autor. Hay cine comercial, poco, que tiene mucha luz, y de la misma manera hay un cine de autor hecho con poco amor y de una forma muy oportunista. A m me gusta un cine con alma, y en Espaa lo tienes que hacer en los mrgenes".

Estar en Cannes, dice satisfecho, demuestra "que se puede hacer un cine esencial con perspectiva de mercado, con las herramientas de la industria".

Para rodar "O que arde" recurri a dos intrpretes no profesionales: "No eran actores, pero lo son. Si la peli est aqu es gracias a ellos. Aparentemente no sucede nada, pero llenan la imagen, tienen aura, tienen algo que hace que les cojas cario", sostiene el cineasta.

Y, como en sus anteriores pelculas, la naturaleza ocupa en este ltimo filme un lugar destacado, que evidencia la pequeez del hombre frente a ella, aunque la vida en la ciudad le haya hecho perder esa perspectiva a la mayora.

"Me parece que tenemos una vida de zombis, totalmente enajenada. Hacer cine es imaginar el mundo en el que quieres vivir y rodar all donde quieres vivir. Y mi camino es cada vez perderme ms en ese valle", aade Laxe, seguro de que en un futuro se instalar en la zona.

Su prximo proyecto, una "road movie" psicodlica entre Europa y Mauritania, se desva temporalmente de ese objetivo. Y su futuro ms inmediato le lleva el viernes a la ceremonia de clausura de Una Cierta Mirada, a cuyo palmars aspira el tambin espaol Albert Serra, autor de "Libert".

 
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