19-06-2019 / 16:40 h EFE

Ekrem Imamoglu, el político socialdemócrata que en marzo pasado acabó con 25 años de dominio de partidos islamistas en la alcaldía de Estambul, se perfila ahora, en la prensa local y en las redes sociales, como el favorito en la repetición de las elecciones que se celebra el próximo domingo.

Antes de su ajustada victoria en las municipales del 31 de marzo, el nombre de Imamoglu sonaba poco en la política nacional a pesar de que este político de 49 años y oriundo de la provincia de Trebisonda en la costa del Mar Negro, fue durante cinco años alcalde de Beylikdüzü, un distrito de la periferia occidental de Estambul.

Pero su triunfo desde la oposición sobre el candidato del islamista Partido Justicia y Desarrollo (AKP) del poderoso presidente del país, Recep Tayyip Erdogan, y la polémica anulación posterior del resultado del voto por la Comisión Electoral turca, lo ha catapultado a la fama.

Imamoglu se ha convertido así en una de las caras más conocidas del socialdemócrata Partido Republicano del Pueblo (CHP), el principal de la oposición, y uno de sus líderes de mayor perfil.

Su estilo de campaña, con el simple eslogan "Todo saldrá bien", contrasta con el discurso polarizador de Erdogan, habituado a dividir al electorado entre "ellos y nosotros".

El candidato socialdemócrata no busca responder a los ataques de sus adversarios políticos y prefiere "no prestar atención a Erdogan, pero amar a quienes lo aman", en expresión de sus asesores.

"Ellos quieren conflicto, pero nosotros no queremos peleas en la nación. Si encuentras a un vecino que no piensa como tú, abrázalo", es uno de los consejos de Imamoglu.

Sus mítines atraen afluencias masivas, no solo en Estambul, y muchos votantes lo consideran un líder capaz de enfrentarse a Erdogan y desbancarlo de la presidencia en las elecciones de 2023.

Imamoglu, cuyo apellido significa "hijo del imam", se adhiere a la visión laica de su partido, pero no oculta que proviene de una familia conservadora, que sabe leer el Corán y suele acudir a la mezquita los viernes, lo que le granjea simpatías entre algunos sectores más religiosos, que suelen votar al AKP.

Comparte así ciertos rasgos con Erdogan, que también proviene de una familia conservadora del mar Negro, y, como él, incluso fue futbolista aficionado en su juventud.

Pero a diferencia del actual presidente, Imamoglu estudió Ciencias Económicas en la prestigiosa Universidad de Estambul, donde se licenció antes de empezar a trabajar en la empresa constructora de su familia.

Su discurso integrador ha suscitado algunas críticas en su propio bando: algunos de sus correligionarios le achacan una falta de un claro fundamento ideológico y critican que reparta "rosas a todo el mundo".

El propio aspirante a la alcaldía de Estambul, cargo que ha ostentado este año durante 18 días, ha admitido que su estrategia de "amor" es una especie de populismo, pero propone "darle la vuelta al populismo que en todo el mundo se utiliza para el 'Divide y vencerás'".

"Si un estilo populista puede ayudar a unir el pueblo, es bueno", ha dicho Imamoglu a la prensa.

Este 23 de junio se verá cuál de los dos populismos, el polarizador de Erdogan o el integrador de Imamoglu, tiene mayor futuro en Turquía.

 
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