19-06-2019 / 16:40 h EFE

Binali Yildirim, ex primer ministro de Turquía, un hombre con fama de ser un fiel escudero del presidente, Recep Tayyip Erdogan, tiene delante la que quizás sea su misión más difícil y posiblemente la última: recuperar el control de la alcaldía de Estambul.

Nacido en 1955 en la provincia de Erzincan, en Anatolia oriental, Yildirim estudió ingeniería naval en Estambul y en 1994, el mismo año en el que Erdogan ganó las elecciones a alcalde, fue nombrado director de la compañía municipal de ferris.

En 2001, Yildirim fue cofundador del Partido Justicia y Desarrollo (AKP), que representaba la nueva corriente islamista encabezada por Erdogan, y en 2002 llegó a diputado y fue nombrado ministro de Transportes, un cargo que mantuvo de forma ininterrumpida hasta 2013 y, posteriormente, entre 2015 y 2016.

Como balance de su gestión, el candidato a regir la mayor ciudad de Turquía presenta una renovación a gran escala de las infraestructuras turcas.

Se congratula así de haber impulsado la construcción de 17.500 kilómetros de autovías, 1.200 de vías de tren de alta velocidad, 29 nuevos aeropuertos, dos túneles bajo el Bósforo y dos puentes que se cuentan entre los más grandes del mundo.

Desde el citado puesto, Yildirim también tenía bajo su control las relaciones entre el partido y los conglomerados empresariales dedicados a la construcción y beneficiados por las licitaciones públicas, según denuncia la oposición.

En 2014, Erdogan dejó el cargo de primer ministro para asumir el de presidente.

Si bien la jefatura del Estado era entonces una silla más bien ceremonial, poco después de ocuparla el líder del AKP propuso enmendar la constitución para transferirle el poder ejecutivo, lo que llevó a tensiones con su sucesor al frente del Gobierno, Ahmet Davutoglu y, finalmente, a la dimisión de éste en mayo de 2016.

Fue en ese congreso de 2016 donde Yildirim, no especialmente carismático y poco prominente en la vida pública, fue nombrado jefe del AKP y primer ministro, con el claro encargo de preparar la transferencia de sus poderes constitucionales al presidente.

Yildirim cumplió la misión: organizó el referéndum constitucional de 2017 y participó en las elecciones de junio de 2018, tras las cuales el puesto de primer ministro quedó abolido, mientras que el presidente pasaba a ser al mismo tiempo jefe de Gobierno.

Tras un año como presidente del Parlamento, Yildirim se presentó candidato del AKP para la alcaldía de Estambul en las municipales del 31 de marzo pasado, si bien Erdogan fue la principal figura de la campaña electoral.

La ciudad, que reúne el 20 % de la población de Turquía y el 30 % de su economía, es una pieza clave para el AKP por las posibilidades de utilizar los recursos municipales y su potencial de desarrollo urbanístico a favor del partido.

Pero pese a que Estambul estaba desde 1994 en manos del AKP y sus predecesores en la órbita islamista, Yildirim perdió por 14.000 votos contra su rival, Ekrem Imamoglu, candidato del opositor partido socialdemócrata CHP, resultado que fue anulado en abril.

Ahora, Yildirim tiene ante sí la tarea de reconquistar la gran urbe, y para ello está adoptando un tono más conciliador que el utilizado por Erdogan en la campaña en marzo.

 
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