29-06-2019 / 14:40 h EFE

El incendio de la Ribera d'Ebre, en la provincia de Tarragona, ha quemado ya unas 6.000 hectáreas, está perimetrado y en vías de estabilización, en tanto que en los dos grandes fuegos originados en Toledo han ardido ya alrededor de 3.600 hectáreas.

Según los datos que han facilitado los servicios de extinción y emergencias, unas 1.600 hectáreas se han visto afectadas por el incendio que se ha producido en las afueras de Toledo capital, también ya perimetrado en una amplia zona.

Mientras, en el originado en Almorox (Toledo) y que se ha extendido a la Comunidad de Madrid han ardido alrededor de 2.000 hectáreas, 1.300 de ellas en la región madrileña, donde se tuvo que desalojar a 400 vecinos de la localidad de Cadalso de los Vidrios.

Otro incendio sigue activo desde ayer: el que se declaró en el municipio abulense de Gavilanes, que podría quemar más de 500 hectáreas de pinar de repoblación, principalmente. Más de 200 personas, entre voluntarios y efectivos de la UME, participan en las labores de extinción.

En este último, el inicio de las llamas está localizado "en una finca cercana a Gavilanes" y "todo indica que detrás hay una causa humana, no se sabe si por accidente, negligencia o intencionalidad", ha explicado el director general del Medio Natural de la Junta de Castilla y León, José Ángel Arranz.

Desde el miércoles está activo el incendio en la comarca tarraconense de la Ribera d'Ebre y, según el conseller de Interior, Miquel Buch, las próximas horas aún serán "críticas" para la evolución del siniestro aunque ya está perimetrado y en vías de estabilización.

Buch ha explicado que el 90 % del perímetro está estable, aunque ha precisado que hay una parte del flanco norte derecho que todavía preocupa a los bomberos, que hoy trabajan bajo unas condiciones muy difíciles, con temperaturas extremas y una baja humedad.

Los equipos de extinción, compuestos por Bomberos de la Generalitat (unos 350 efectivos con 100 dotaciones), militares de la UME, BRIF, agentes rurales y Agrupaciones de Defensa Forestal (ADF) han conseguido a lo largo de esta noche consolidar los objetivos de extinción y han conseguido perimetrarlo en su totalidad.

Cinco carreteras se mantienen cortadas al tráfico: la T-714 entre la Torre de l'Espanyol y Cabacés, la T-2237 entre Vinebre y la Palma d'Ebre, la T-703 a la Palma d'Ebre con C-233, la C-233 entre Bovera y Flix y la C-12 entre Maials y Flix.

Por su parte, el incendio que se declaró ayer a las afueras de la ciudad de Toledo "está vivo y aún hay riesgo", en palabras del delegado de la Junta, Javier Nicolás.

Trabajan en la zona efectivos de la Guardia Civil, Policía Nacional, Bomberos y la Unidad Militar de Emergencias, que se incorporó anoche, junto a personal del Infocam, de la Junta de Castilla-La Mancha.

Nueve medios aéreos y trece terrestres, más otros ocho de la UME, que ha trasladado cinco máquinas pesadas, y en torno a 150 personas trabajan en la extinción. Los vecinos de las urbanizaciones cercanas que fueron desalojados pudieron volver anoche a sus casas.

Fue también ayer en la localidad toledana de Almorox donde comenzó un fuego que se propagó a Madrid y que ha calcinado unas 2.000 hectáreas entre los dos territorios, 1.300 de ellas correspondientes a los municipios madrileños de Cenicientos y Cadalso de los Vidrios.

El viento podría "complicar" su extinción y el objetivo de los bomberos es "acotar" un fuego que sigue "activo" para que no se extienda la superficie, según ha explicado a los periodistas el director de la Agencia de Seguridad y Emergencias Madrid 112, Carlos Novillo.

Pese a que se mantiene alejado de las viviendas, el fuego obligó a desalojar a más de cuatrocientos vecinos de la urbanización Entrepinos, situada entre Cadalso de los Vidrios y Rozas de Puerto, que han pernoctado en el pabellón de deportes de San Martín de Valdeiglesias.

Además de estos incendios, la ola de calor ha disparado los fuegos forestales en Castilla-La Mancha, donde se ha contabilizado una veintena desde el jueves, aunque solo se mantienen activos el de Toledo y el de Almorox.

Los cuatro incendios son los más importantes que se han registrado en coincidencia con la ola de calor, aunque ha habido otros de menor envergadura pero que han quemado, como en el caso de Elche esta madrugada, miles de palmeras, o de matorral, bosque de ribera y pinar en cinco hectáreas en Cieza (Murcia).

En total, la UME mantiene desplegados este sábado a 725 militares y 191 vehículos para hacer frente a los incendios de Gavilanes, Toledo capital y Almorox, así como para reforzar las labores de extinción en el de Tarragona que comenzó el pasado miércoles.

 
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