30-06-2019 / 12:00 h EFE

La amistad entre Gregorio Santaclara y Onel es el "esqueleto" que da vida a la nueva novela de la escritora mierense Laura Castañón, que ahonda en la lealtad existente entre los protagonistas que viven la "visceral" Asturias de la primera mitad del siglo XX.

En "Todos los naufragios", Castañón (Revallines, Santa Cruz de Mieres, 1961) desgrana la historia de la familia Santaclara y de los Forquetos en Gijón y Nozaleda, una aldea "absolutamente imaginaria" que, según la autora, podría situarse hacia "el este de la Providencia, entre Gijón y el concejo de Villaviciosa".

La relación entre Gregorio y Onel es la "columna vertebral" de una obra "muy coral" en la que Castañón quería ahondar en la historia familiar de la protagonista de la novela anterior, Valeria Santaclara, así como abordar cuestiones como la lealtad.

La memoria también tiene un papel importante en la novela, tercer libro de "un universo literario común", ya que a pesar de que no se aborda directamente la obra pone de manifiesto que las cosas que pasan tienen efecto en la vida de las personas.

De hecho, la forma en que los acontecimientos inciden en los protagonistas tiene que ver con el título del libro, ya que, según Castañón, hay "mucho naufragio" en personajes que creen en determinadas personalidades o ideologías que terminan naufragando.

Y todo ello sucede en Asturias, un lugar donde, a juicio de la escritora, hechos vividos en los últimos cien años, como la guerra civil, el movimiento obrero o la dictadura, se han vivido con "mayor intensidad" y de forma "más visceral" que en el resto de España.

Pese a que Asturias o Gijón son lugares reales, Castañón incide en que la novela es "pura invención" aunque destaca dos referencias a personajes reales como la periodista Rosario Acuña o el anarquista Buenaventura Durruti que aparece "como en un cameo" por el atraco al Banco de España de Gijón en 1923.

"Todos los naufragios" también es una novela con protagonistas masculinos que cuenta una "historia de mujeres" que tras los personajes principales tienen "un peso narrativo importante".

Es el caso de Flora Mateo, una maestra que llega a Nozaleda y con la excusa de enseñar a coser a las mujeres del pueblo les enseña a pensar, escribir y a "entender el mundo más allá de los límites".

El personaje no es un guiño al movimiento feminista actual, sino un homenaje a las maestras que incluso antes de la República llevaron a cabo esa tarea y a todas las mujeres que en una situación "muy diferente" a la actual supieron crear espacios para comunicarse entre ellas y entender el mundo, explica la autora.

Esta historia surgió de la anterior y como sucede en los "spin off" contiene referencias a las novelas anteriores, mientras que la siguiente, que ya está en camino, tiene por objetivo "cerrar el ciclo".

Para ello, ha confesado Castañón, en las novelas previas ha dejado "pistas" de relaciones entre personajes que se resolverán en el cuarto libro dando "carta de naturaleza al concepto de universo narrativo".

 
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