26-07-2019 / 22:31 h EFE

España y Portugal se volverán a ver las caras en Armenia para disputarse el título de mejor selección sub 19 del continente en el Estadio Republicano Vazgen Sargsyan de Ereván con el objetivo, no solo de conquistar el trofeo del Europeo, sino de dar continuidad a las hazañas de sendos grupos, que están haciendo historia en categorías inferiores.

La generación española del 2000 buscará repetir la gesta conseguida en Croacia con la sub 17 en 2017 hace dos años -en la que se impusieron a Inglaterra en los penaltis, como hicieron frente a Francia en semifinales- precisamente ante la última selección capaz de encadenar ambos títulos con el mismo bloque de jugadores: Portugal.

Desde la óptica de los lusos, España también se presenta como el último obstáculo a superar a la hora de batir nuevos registros. La vigente campeona y actual mejor selección menor de 19 años de Europa -se impuso a Italia 4-3 en la edición del año pasado en Finladia -tratará de revalidar título y condición en Ereván. Si lo consiguen, los portugueses igualarán el récord de, quién sino, España, que lo hizo en las ediciones de 2011 y 2012.

Los de Santi Denia y los de Filipe Ramos ya se vieron las caras en el segundo partido de la fase de clasificación en el grupo A y evidenciaron la absoluta igualdad existente entre ambos conjuntos en un encuentro que terminó 1-1.

El máximo goleador de 'La Roja' Juan Miranda constató la importancia que tienen los laterales -y los jugadores exteriores- en el sistema de España al anotar el único tanto recibido por Celton Biai durante todo el torneo (Portugal ha marcado 12 por solo uno encajado).

Por su parte, en el lado portugués también apareció uno de los nombres más trascendentales del campeonato para dejar su sello en el último precedente: Fábio Vieira anotó un espectacular libre directo con su refinada pierna izquierda, origen del potencial ofensivo de los lusos.

Ambos conjuntos llegan a la final con un bloque consolidado y reconocible, especialmente cómodo con la posesión, sometiendo y agrediendo a sus rivales con el balón en su poder. El 4-3-3 de Portugal gira alrededor de su sólida defensa y, especialmente, la zurda de la estrella del Oporto campeón de la Youth League Fábio Vieira, a quien Vítor Ferreira acompaña en la medular y ayuda a organizar los ataques desde los interiores.

Por delante, Joao Mario y Felix Correia amenazan con su desequilibrio en los extremos y el 'pichichi' Gonçalo Ramos (4 goles y un 'hat-trick' en semifinales ante Irlanda) aguarda dentro del área para transformar en ocasiones cada balón que pase por su zona.

España también ha encontrado su estilo, en su caso en un marcado 4-2-3-1, con el liderazgo del 'citizen' Eric García en el eje de la zaga y una pareja de centrocampistas compuesta por los madridistas Antonio Blanco (vuelve tras perderse las semifinales por sanción) y Moha que sostienen a la línea formada por Bryan Gil, Ferrán Torres y Sergio Gómez.

Así, tanto el mediapunta del Borussia Dortmund como los extremos gozan de libertad para intercambiar posiciones, alternar movimientos y dejar espacio a los laterales, Miranda y Víctor Gómez (que cambió el partido contra Italia) o Ricard Sánchez, la fórmula que más y mejor han explotado los de Denia para llegar a un gol, que siempre espera Abel Ruíz en el área y que no ha terminado de encontrar, aunque su papel fuera de ella siempre aporte un extra de fluidez a la circulación.

Españoles y portugueses, portugueses y españoles. Unos y otros se separan de conquistar la gloria y seguir forjando su leyenda como selecciones históricas en las categorías inferiores del fútbol europeo. El penúltimo capítulo de lucha de generaciones del año 2000 se escribe en Armenia.

 
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