29-07-2019 / 19:40 h EFE

Un inspector de Hacienda ha declarado que en la pericial sobre la contabilidad del centro Niemeyer, que realizó a instancia del juez instructor de Avilés, apreció la existencia de una facturación "alterada y falseada", ocultamiento de datos, anomalías contables y gastos "indebidos" que no debía soportar el centro cultural.

El inspector de Hacienda A.A.B. ha comparecido como testigo ante el tribunal de la Sección Tercera de la Audiencia Provincial y ha ido analizando, factura a factura, los gastos y facturas alteradas por viajes y estancias en hoteles de España y el extranjero de los acusados en el caso Niemeyer.

Ha explicado que él realizó varios informes y ampliaciones, en 2013, 2014 y 2015, a raíz de una denuncia "compleja, complicada e intrincada" sobre la facturación del centro.

En su análisis percibió que había dos elementos fundamentales que se conectaban en las facturas generales: uno era la alteración para encubrir la identidad de los usuarios que hacían el gasto y su sustitución por otras personas, y el segundo las anomalías contables que afectaban a las cuentas de resultados.

Ha manifestado que la contabilidad de los años 2007, 2008 y 2009 fue "un desastre, un dislate", y cuando se puso en orden no era una operación "inocente", sino que se hizo de forma improcedente "contable y empresarialmente".

Asimismo, en las facturas del principal proveedor del Niemeyer, Viajes El Corte Inglés (VECI), ha resaltado la existencia de una "trama" para ocultar gastos "indebidos", donde hay una serie de actuaciones que se facturan al Niemeyer, que no sería posible llevarlas a cabo si no hubiese contado con ayuda interna.

Entre las facturas analizadas ha resaltado un viaje a Tailandia que realizó el entonces director general, Natalio Grueso, que afronta una petición fiscal de once años de prisión por la emisión de facturas falsas o manipuladas, y que tenía "la singularidad", ha expresado, de que parte de los gastos eran de naturaleza privada y otra parte fueron satisfechos por la Fundación.

En otras facturas ha visto gastos de viajes u hoteles que realizaron familiares de Grueso, ajenos al Niemeyer, entre otros su madre, y otras que fueron pagadas, pese a que no estaban contabilizadas o se facturaron en un año distinto al del año en que se efectuó e incluso antes de la constitución e inicio de la actividad del Niemeyer.

A su juicio, el objetivo que se perseguía con la alteración de las facturas era que los patronos no supieran los destinos de los viajes o estancias en hoteles de forma pormenorizada y sólo tuvieran un cómputo global por servicios, lo que facilitaba supuestamente que las cuentas pudieran estar falseadas o alteradas.

El perito ha cuantificado en 47.968 euros los gastos generados por la exmujer de Grueso, Judit Pereiro, que afronta dos años y medio de prisión por su presunta complicidad en un delito continuado de malversación, y ha puesto como ejemplo el cargo de un hotel donde la factura está a su nombre y el talón de venta al de su exmarido y con una fecha anterior al servicio prestado.

El inspector ha atribuido unos gastos indebidamente justificados de más de 174.000 euros al exempleado de Viajes El Corte Inglés, principal proveedor del Niemeyer, José María Vigil, que afronta una petición fiscal de ocho años de prisión, de los que presuntamente se beneficiaron tanto él como sus familiares.

El presidente del tribunal, Javier Domínguez Begega, ha pedido que se tome nota de la actitud de Mario Grueso, hermano del principal acusado, tras gesticular y abandonar la sala de vistas con un portazo ante la declaración de improcedencia de una pregunta del abogado defensor, Fernando Burgos, sobre la intencionalidad de la alteración de las facturas y ante su negativa a comparecer a requerimiento del tribunal.

 
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