02-08-2019 / 18:51 h EFE

El coreógrafo español Goyo Montero y Acosta Danza, la compañía creada en La Habana por el reconocido bailarín cubano Carlos Acosta, estrenan este viernes "Llamada", una obra que dialoga sobre libertad, sexualidad y género al son de las voces de Miguel Poveda y Rosalía.

El debut mundial de la pieza, la tercera que Montero crea para Acosta Danza, será el plato fuerte de la "Temporada XII" que la compañía ofrecerá este fin de semana en el Teatro Nacional de Cuba antes de iniciar una próxima gira por España.

El programa también incluye reposiciones de "Twelve" del español Jorge Crecis, una enérgica apuesta donde se combinan la danza y el deporte, junto a "Imponderable", una creación anterior de Montero inspirada en la lírica del cantautor cubano Silvio Rodríguez, vista por el coreógrafo como el antecedente de "Llamada".

"En 'Imponderable' presentaba una serie de preguntas y aquí (en 'Llamada') las preguntas van más en la dirección de un tema que está muy presente en todas las culturas, en todas las sociedades, que es el tema del género, que cada vez se entiende de forma más amplia", explicó a Efe Montero (Madrid, 1975).

Para el galardonado bailarín, que completó estudios en el Real Conservatorio de Danza de Madrid y en la Escuela del Ballet Nacional de Cuba, era necesario continuar esta conversación, porque todavía hoy por hoy "sigue habiendo intolerancia y agresión hacia lo diferente", hacia lo que no se entiende.

Al igual que en "Imponderable", donde se escucha a Silvio Rodríguez, en "Llamada" estarán las voces de Rosalía y el cantaor flamenco Miguel Poveda, junto a composiciones del canadiense Owen Belton, un "habitual colaborador" que escribió música especialmente para la obra.

Diseñado por Angelo Alberto, el vestuario también juega un rol importante en el mensaje de la pieza, donde los bailarines llevan falda y las bailarinas pantalón como una "forma de preguntar por qué solo se habla de lo masculino y femenino cuando existen infinidad de formas de expresión, infinidad de modos de sexualidad, de género".

"Creo que es una obra más agresiva, más directa de lo que era 'Imponderable'. Habla también de la frustración, porque creo que la gente que se siente atrapada en un mundo en el que no puedan expresarse, tienen que sentirse muy mal", señaló Montero, nombrado coreógrafo residente de Acosta Danza a fines de 2018.

Confesó sentirse muy a gusto con el colectivo cubano, fundado en 2015, al que considera su "segunda compañía" en la que se "siente como en casa" y de la admira "el espíritu ecléctico" y "multidisciplinar", que se distingue por moverse con soltura entre los estilos clásico y contemporáneo.

"Con los bailarines de Acosta Danza me entiendo casi sin hablar, son virtuosos de la danza, con lo cual me resulta muy cómodo trabajar con ellos, porque me hacen absolutamente todo. No tengo un deseo que no hayan cumplido, con lo cual son simplemente mis propias limitaciones las que están en la pieza, no las de ellos", insistió.

Para su próximo trabajo con los cubanos, Montero prevé cambiar de registro hacia el humor, "más difícil que lo dramático y un reto personal", porque busca dar al colectivo obras que sean "distintas dentro de la continuidad" de su lenguaje propio como coreógrafo.

"Trabajo con mi compañía en Nuremberg desde hace once años y estoy acostumbrado a intentar reinventarme continuamente e intento hacerlo también con todas las compañías con las que repito como coreógrafo", agregó.

 
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