07-08-2019 / 10:20 h EFE

En una oscura habitacin del hospital psiquitrico ms importante de Venezuela, dos ancianas reposan sobre catres articulados apenas cubiertos con unos desgastados colchones y unas sbanas enredadas que se confunden con los cuerpos de las enfermas.

En los respaldos de los catres no aparecen siquiera sus nombres, porque bien podran ser otras pacientes las que ocupen la noche siguiente esa habitacin del Hospital Psiquitrico de Caracas, una institucin fundada hace 126 aos que no atraviesa por su mejor momento.

Estas ancianas son solo dos de los miles de pacientes mentales que se ven forzados en Venezuela a atravesar, diariamente, por un doble laberinto: el de sus propios trastornos y la escasez de asistencia mdica pblica que les ayude a mejorar.

"Esto se ha convertido en un hacinamiento de humanos", dice a Efe la enfermera Johana Hernndez, tras apuntar que solo un pequeo espacio del hospital con capacidad para atender a unos 300 pacientes, y que ella considera "un patrimonio cultural", se mantiene funcionando en psimas condiciones.

"Por ms que t tengas ganas de hacer las cosas bien, no puedes hacerlo", aade la mujer al insistir en las deplorables condiciones de trabajo en el centro, que pretende evitar con sus denuncias, para que el edificio no se derrumbe ante sus ojos.

Mientras Hernndez habla con Efe, cucarachas y otros insectos trepan por las paredes, se suben a las camas de los pacientes y pasean por los espacios destinados para el descanso de los enfermeros, que cada da, despus de las 18.00 horas, ven como 5 estudiantes de postgrado se van a casa y dejan el hospital sin mdico de guardia.

El lugar tampoco -asegura- cuenta con los frmacos necesarios para tratar la depresin, esquizofrenia y otros males que afectan a los 36 enfermos que permanecen hospitalizados.

"(Los medicamentos) s llegan, pero no en la cantidad necesaria para poder administrar a todos", aclara.

La enfermera muestra a Efe una veintena de ampollas de ansiolticos y sedantes caducados en 2016, pero que -seala- son aplicados en momentos de necesidad.

Por la ausencia de personal de mantenimiento, basura, excrementos e insectos muertos se dejan ver en habitaciones, baos y patios del enorme hospital, cuya mayor extensin permanece sin fluido elctrico desde hace 20 meses.

"El personal del hospital no se encuentra de paro", sino que estamos trabajando bajo mnimos, comenta sobre ella misma y sus compaeros, quienes, pese a todas las dificultades, siguen al frente de sus puestos en el centro psiquitrico.

La debacle del hospital, un secreto a voces hace apenas un mes, es ahora parte del debate en Venezuela, un pas sacudido por la mayor crisis poltica y econmica de su historia moderna, y donde millones de trabajadores perciben ingresos que ni siquiera cubren la canasta alimentaria.

"Si soy sincera ni s cunto gana uno aqu, porque yo no vivo de eso", dice Hernndez, quien seala que su salario, que supera por poco los 6 dlares mensuales, es ms bien simblico, pero su cometido va ms all de percibir un sueldo mnimo que apenas alcanza para dos o tres kilos de harina. Ella busca mostrar una realidad que pocos ojos llegan a ver.

"Si mi pecado fue sacar esto a la luz pblica, bueno, tendr que pagar las consecuencias. No s cules sern (...), no puedo hacer la vista gorda y ser uno ms que se queda callado. No, mientras este aqu no lo voy a hacer", agrega conmovida.

En Venezuela, los servicios hospitalarios atraviesan su propia crisis, en medio de la escasez de medicinas y los bajos salarios de los mdicos y enfermeros dependientes del Estado, que dirige desde 2013 el chavista Nicols Maduro.

A diario se registran decenas de protestas para reclamar el fin de la crisis y la mejora en la prestacin de los servicios pblicos, de lejos los ms baratos de la regin.

En medio de la crisis, la oposicin y los gremios de trabajadores sanitarios han pedido la apertura de un canal humanitario para el ingreso de frmacos.

En los ltimos meses han llegado a Venezuela cargamentos de frmacos y materiales mdicos gestionados por la Cruz Roja y pases aliados del Gobierno, como Rusia y China.

Pero Hernndez asevera que, al menos en el caso de este hospital, no se han recibido donaciones.

"Yo s quera que Bachelet viniera", dijo a Efe la enfermera, en relacin a la ltima visita que hizo al pas la alta comisionada de Naciones Unidas para los derechos humanos, la expresidenta chilena Michelle Bachelet, y que culmin con un informe que pone el foco sobre la violacin a los derechos fundamentales en Venezuela.

 
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