08-08-2019 / 15:00 h EFE

La hija de Nuon Chea, el exdirigente del Jemer Rojo condenado por genocidio y crímenes contra la humanidad, dijo este jueves que su padre "no hizo nada malo", un día antes de que culmine con su cremación el funeral del líder revolucionario en el oeste de Camboya.

Nuon Chea, ideólogo de la organización y mano derecha de Pol Pot, murió el pasado domingo a los 93 años en un hospital de Phnom Penh y será incinerado este viernes en Pailin, uno de los últimos bastiones de la guerrilla comunista.

Su hija mayor, Ly Bunthoen, de 58 años, dijo a Efe que su padre fue "un buen hombre, una buena persona y un buen amigo".

Preguntada por las nulas muestras de arrepentimiento de su padre por su rol en el régimen que entre 1975 y 1979 causó al menos 1,7 millones de muertos en el país asiático, Ly contestó que "mi padre no hizo nada malo. Lucho para la gente".

El conocido como Hermano Número Dos dedicó sus últimos instantes de vida a hacer una llamada al amor y la unidad, y a pedir a su familia que se ayuden los unos a los otros, añadió su hija, que explicó que hacía tiempo que esperaba el desenlace.

Nuon Chea, quien en los últimos años fue hospitalizado varias veces, estaba ingresado desde julio a causa de una enfermedad crónica de corazón, pulmones y un posible cáncer de próstata, según informó el tribunal internacional que juzga al Jemer Rojo.

Unas cincuenta personas, incluidos familiares y antiguos milicianos, asistieron hoy a la capilla ardiente instalada en un templo en construcción cerca de la frontera con Tailandia, para despedir a Nuon Chea, cuyos restos se encuentran dentro de un féretro con decoraciones azules y doradas.

Estos rezaron delante del ataúd en medio de una nube de incienso y entre los cantos de varios monjes budistas, colectivo que fue duramente perseguido por el régimen comunista, un día antes de que su cuerpo sea incinerado.

Nuon Chea fue detenido en 2007 y condenado a cadena perpetua en 2014 por crímenes contra la humanidad, sentencia que fue ratificada dos años más tarde por la Corte Suprema del tribunal auspiciado por la ONU.

El año pasado, el tribunal le impuso otra cadena perpetua por genocidio y crímenes contra la humanidad, entre otros, al finalizar una segunda parte del proceso contra la cúpula del régimen que, a diferencia de la primera, aun tiene pendiente un recurso de apelación.

El juicio contra los líderes del Jemer Rojo comenzó en 2011 con dos acusados más, el exministro de Asuntos Exteriores Ieng Sary y su esposa y exministra de Asuntos Sociales, Ieng Thirith, que murieron en 2013 y 2015, respectivamente.

Pol Pot, murió en 1998 en el último bastión de la guerrilla maoísta en la selva del norte de Camboya, prisionero de sus propios correligionarios y meses antes de que estos acordaran su disolución con el gobierno de Phnom Penh.

El tribunal, en marcha desde 2006 tras una larga negociación entre la ONU y el Gobierno, ha recibido críticas por la duración del proceso, su elevado coste (300 millones de dólares) y las interferencias políticas del gobierno camboyano.

La primera sentencia se emitió en julio de 2010 contra Kaing Guek Eav, alias Duch, a quien se impuso una condena de 35 años, elevada en apelación a cadena perpetua por su responsabilidad en la tortura y muerte de más de 12.000 personas en la prisión S-21.

 
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