30-08-2019 / 13:52 h EFE

El presidente filipino, Rodrigo Duterte, y su homólogo chino, Xi Jinping, acordaron "adoptar pronto" un Código de Conducta para "establecer normas y regulaciones" en el Mar de China Meridional, escenario de tensiones en los últimos meses.

Duterte, que hace su quinta visita a China, se entrevistó este jueves por la noche con Xi, con quien limó asperezas al mostrarle su conformidad con que el camino hacia la solución pacífica de estas disputas sea "a través de la cooperación y no de la confrontación", recoge hoy la agencia Xinhua.

A pesar de la buena sintonía entre Duterte y Xi, el encuentro - el octavo desde que el filipino asumió la presidencia en 2016 - se produce en el momento más delicado de la relación bilateral en los últimos años, debido a la disputa marítima que ambos países mantienen en el Mar de China Meridional y que ha motivado hasta tres protestas diplomáticas de Manila a Pekín desde abril.

Al respecto, Xi dijo que "mientras las dos partes gestionen el tema del Mar de China Meridional apropiadamente, la atmósfera de los lazos bilaterales será sana, los cimientos de la relación serán estables, y la paz y estabilidad regionales tendrán una garantía importante".

Por ello, ambas partes seguirán negociando el establecimiento de un Código de Conducta, que Xi definió como "una iniciativa pionera en el establecimiento de normas y regulaciones en el Mar Meridional de China".

"China y Filipinas deben comprometerse a promover la pronta adopción del Código", indicó.

Según Xi, este acuerdo -que según aseguró ayer la portavocía de Duterte, se firmará antes de que el mandatario filipino termine su actual mandato en 2022- demostrará "la posición firme y positiva de China y Filipinas de salvaguardar conjuntamente la estabilidad de largo plazo de la región".

La visita de Duterte deja también la creación de un comité directivo intergubernamental conjunto y un grupo de trabajo entre las empresas pertinentes en cooperación petrolera y de gas con el fin de promover un avance sustancial en la exploración conjunta de petróleo y gas, de acuerdo con Xinhua.

El principal punto de fricción entre ambos países son los recientes incidentes en las aguas disputadas y el fallo del Tribunal Permanente de Arbitraje de La Haya favorable a Filipinas.

Según esa sentencia de 2016, Filipinas ostenta la soberanía del atolón Scarborough y gran parte del archipiélago Spratly, donde China ha construido islas artificiales sobre atolones y arrecifes para apropiárselas de facto; además de navegar sin solicitar permiso dentro de las 200 millas de la zona exclusiva marítima filipina.

China, que apela a derechos históricos sobre la zona, nunca reconoció el fallo y ha continuado con sus actividades militares y pesqueras dentro de la zona exclusiva económica de Filipinas, es decir, en las 200 millas náuticas desde su costa.

Además de detectar la presencia de una decena de buques de guerra y barcos de prospección marítima chinos en lo que va de año en sus aguas, Filipinas también había denunciado la presencia de cientos de barcos pesqueros de los que se sospecha que actúan como una milicia que desempeña labores de vigilancia y coerción.

Así, las dos partes limaron asperezas para evitar nuevos encontronazos en el futuro y reconocieron que, pese a todo, "siguen difiriendo en algunas posturas", ya que aunque Xi esté dispuesto a adoptar este Código de Conducta no significa que China vaya a reconocer el fallo de 2016.

Según la portavocía del presidente filipino, la visita también ha dado como fruto dos memorándum de entendimiento para la cooperación educación y ciencia.

Asimismo, Xi mostró también su disposición a "importar más frutas y productos agrícolas de alta calidad desde Filipinas" y a contribuir en importantes proyectos de cooperación en infraestructura, parques industriales, telecomunicaciones y energía.

No en vano, hasta ahora China se ha comprometido a financiar 12 de los 37 proyectos de infraestructura ya aprobados por el Gobierno filipino para su actual mandato y que incluyen préstamos por valor de 120 millones de dólares.

En los tres años de la Administración Duterte, China ha subvencionado inversiones en infraestructuras por valor de 400 millones de dólares en Filipinas, además de conceder unos 273 millones en préstamos blandos, como parte de su proyecto de las Nuevas Rutas de la Seda.

El comercio bilateral alcanzó 55.700 millones de dólares en 2018, un 8,5% más que el año anterior, con China como principal proveedor de Filipinas.

Por su parte, el mandatario filipino continúa hoy su visita a China con un encuentro con el primer ministro chino, Li Keqiang, tras el cual acudirá con Xi a la inauguración del Mundial de Baloncesto.

Después, Duterte viajará a Cantón para animar a la selección filipina, que jugará el sábado contra Italia.

 
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