26-09-2019 / 12:29 h EFE

El padre Rábago, a punto de cumplir 102 años, lleva más de 70 como misionero jesuita en Asia y en octubre viajará a España para recibir el Premio de Honor de Gallego del Año 2019 "por su forma de ser y estar en la vida, por su sentido de la humildad, bondad y fortaleza".

Muchos le consideran el español más famoso en la isla por sus apariciones en distintos medios y su aprecio popular. Otros creen que huele a santidad por su labor misionera, educativa y asistencial en China, Filipinas, Timor Oriental y Taiwán.

Todos le conocen como el padre Rábago o por su nombre chino "Lai Gan-lin", que significa "lluvia oportuna" o "lluvia después de la sequía".

Efe le visita en el centro cultural Cardenal Tian, donde vive sencillamente en una modesta habitación al igual que otros 15 jesuitas de 10 nacionalidades diferentes.

PREGUNTA: ¿Cómo se encuentra?

RESPUESTA: Yo, estupendamente. La gente no cree que tengo 102 años (los cumplirá el 3 de octubre), pero los tengo. Aunque no lo crea, no cambia la cosa porque los tengo.

P: ¿Cómo lo hace?

R: Pues, ¡qué secreto! No tengo ningún secreto. Lo qué sí, y es lo que digo siempre, hay que tener paz y alegría en todos los sitios que estés y eso sí que me lo ha dado Dios y he procurado tenerlo.

Andrés Díaz de Rábago Pérez nació en A Pobra do Caramiñal, en 1917, cerca del mar. Hijo de Andrés y Narcisa, "Andresiño" es nieto de Joaquín Díaz de Rábago y Olimpio Pérez, hombres prominentes de la Galicia del siglo XIX.

Su abuelo Joaquín promovió el traslado de los restos de Rosalía de Castro al Panteón de Gallegos Ilustres. De Olimpio recuerda que su casa fue la primera que tuvo agua corriente en Santiago. También conoció a Valle-Inclán, íntimo amigo de su padre.

P: ¿Galicia es sinónimo de...?

R: Amor. Nunca me hicieron esa pregunta, pero es que yo es una pregunta que quiero que se responda así, y de todas partes. Que se vea amor. La primera cosa en la vida es amor: amor de los padres, amor de... ¡Cómo crecemos enseguida al lado del amor!

P: ¿Qué siente con esa distinción de su tierra?

R: Realmente, para mí fue una sorpresa. Digo "gallego del año", "gallego del año". Pero, ¿no hay otro gallego que tenga más méritos que yo? Yo salí de Galicia en el año 1940 y después de España en el año 1947.

El padre Rábago estudió en el Colegio de los Jesuitas de Vigo y en Portugal. Tras la Guerra Civil, obtuvo la Licenciatura en Medicina e ingresó en la Compañía de Jesús en 1940, cuando inicia su formación como jesuita.

En 1947 llega a China en medio de la guerra civil entre nacionalistas y comunistas. Es el último sacerdote extranjero vivo ordenado en China desde entonces.

Obligado a dejar la China continental en 1952, es enviado a Filipinas y de allí a Timor Oriental, donde vive una tercera guerra civil siendo profesor del premio Nobel de la Paz Carlos Filipe Ximenes Belo y del primer presidente timorense, Xanana Gusmão.

Por todo ello, el padre Rábago ha recibido muchos reconocimientos y homenajes tanto en España como en Taiwán o en Roma. Este premio le hace especial ilusión ya que la gala de entrega será el 10 de octubre, fiesta nacional del Doble Diez en Taiwán.

P: ¿Qué hecho le marcó tan profundamente para guardar ese amor por China y esa vocación por la Misión en China?

R: A eso me ayudó una frase de María Teresa de Calcuta. María Teresa, ¿cuál fue el día más feliz de su vida? ¿Sabes lo que le contestó? Hoy. ¿Qué quiere decir? Que nuestro error es estar viviendo o en el pasado o en el futuro, pero no vivimos el día. Y al no vivir el día estás perdiendo una oportunidad de cosas. Y, yo, caí en la cuenta de que realmente hay que amar hoy.

P: Ha vivido tres guerras civiles: la española, la china y la de Timor Oriental, ¿qué lección ha aprendido y que mensaje mandaría al mundo en tiempos de incertidumbre como los que vivimos?

R: Para mí, la guerra está acabada. Es decir, la guerra como medio está acabada. Y que hay que evitarla a toda costa.

P:¿Cómo puede ser misionero el hombre de hoy en un mundo laico?

R: Pues, yo, no puede ser el que vayamos, como antiguamente iban, a la calle y tocar la campanilla y ponerse tal, que eso no va. Pero que cada uno empiece a pensar en el otro con amor, sí. Y eso lo que tenemos que buscar todos, los periodistas también, buscar cómo despertar el interés por el otro, cómo despertar el amor por el otro.

La entrevista concluye. En la puerta aguardan varios sacerdotes españoles. Entre ellos, el obispo de Tarazona, Eusebio Hernández Sola, que se encuentra en la isla tras su paso por Shanghái. "¡Venimos desde España para verlo!", exclaman.

Hace poco tuvo una pequeña caída, por lo que su salud flaqueó, tras lo que recibió un mensaje de ánimo del papa Francisco.

Aún así, sigue exhibiendo una extraordinaria lucidez, una memoria prodigiosa y una salud a prueba de hierro.

El padre Rábago saldrá hacia España el 6 de octubre como tantas otras veces, pero esta con un motivo muy especial, recoger el galardón que le acredita como "gallego del año" 2019 durante la gala del próximo 10 de octubre.

 
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