01-10-2019 / 19:01 h EFE

Una investigación de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) ha revelado que el uso de fertilizantes con zinc en cultivos de secano reduce hasta en un 20% las emisiones de óxido nitroso a la atmósfera, y constituye "una estrategia adecuada para mitigar la emisión de gases de efecto invernadero".

El óxido nitroso (N2O) es un gas de efecto invernadero (GEI) con un poder de calentamiento global mucho mayor que el dióxido de carbono (CO2), produciendo un efecto directo en el cambio climático y además está implicado en la destrucción de la capa de ozono de la estratosfera, explica la universidad.

Los fertilizantes nitrogenados son una de las fuentes del efecto invernadero, de ahí la necesidad de buscar prácticas sostenibles desde el punto de vista agronómico y económico: que no supongan una disminución de los rendimientos o la calidad de las cosechas, añade la UPM.

“Puesto que el N2O procede de la fertilización aplicada a los cultivos, tanto orgánica como mineral, las estrategias de mitigación más efectivas se basan en un manejo eficiente de la fertilización nitrogenada: adecuada dosis, localización, fraccionamiento y fuente”, explica la investigadora Mónica Montoya, de la Escuela de Ingeniería Agronómica de la UPM.

“Decidimos desarrollar un ensayo de campo empleando diferentes fuentes de zinc, para estudiar cómo influía su aplicación en la respuesta del cultivo". En todos los casos, las fuentes de zinc fueron administradas mediante aplicación foliar, aunque parte del fertilizante llegaba al suelo, con ayuda de un pulverizador, según Montoya.

"Los resultados confirmaron las hipótesis iniciales" y cuando se aplicaba el zinc "en forma de quelato sintético DTPA-HEDTA-EDTA, mitigaba las emisiones de N2O en más de un 20%" en algunos casos.

Este tratamiento también redujo "significativamente la respiración del suelo (emisión de CO2), sugiriendo un efecto generalizado sobre la biomasa microbiana”, añade Montoya.

Además, la reducción de las emisiones de N2O es compatible con incrementos en la concentración de zinc (un micronutriente esencial para la nutrición humana) en grano, sin penalizar los rendimientos.

Por el contrario, los resultados en cultivos inundados, como los arrozales y en cultivos irrigados de verano como el maíz, "son opuestos a los obtenidos por el equipo de la UPM en condiciones de secano y clima Mediterráneo".

De ahí la necesidad de analizar el uso de estas herramientas en otros agrosistemas distintos al secano.

“La importancia de este trabajo radica en que la aplicación de quelatos, pese a ser en muy pequeña dosis afecta significativamente a la emisión de N2O", concluye la investigadora de la UPM.

En el trabajo, que ha sido publicado en Geoderma, han participado también investigadores de la Estación Experimental del Zaidín del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de Granada.

 
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