06-10-2019 / 21:09 h EFE

La anciana residente desde niña en Francia aunque nacida en un pequeño núcleo urbano denominado Cabrianes (Barcelona), que se dio a conocer tras recuperar una foto suya que su padre dejó atrás en un campo de prisioneros nazi, ha recibido un homenaje de su pueblo natal.

Paquita González ha regresado a esta pedanía de Sallent donde pasó los primeros diez años de su vida, y ha recibido aplausos y muestras de cariño de los que eran sus vecinos.

El alcalde Oriol Ribalta ha recibido a Paquita a las puertas del centro cívico de Cabrianes, donde han acudido unas 150 personas para recordar la historia de esta exiliada, a la que un golpe del destino devolvió aquel retrato suyo.

Ribalta ha destacado la importancia de recuperar la memoria de vecinos como Francisco González, el padre de la homenajeada, que huyó de España en 1939 como uno de tantos republicanos y acabó en Dachau.

Francisco salió con vida de aquel infierno y tuvo tiempo de reencontrarse con su esposa, que también se exilió poco después que su marido, y, finalmente, con su hija.

Paquita González se quedó sola durante años desde la marcha de sus padres, creció al amparo de su familia en Cabrianes y, con diez años, se puso en manos de un pasador, una de aquellas personas que ayudaban a cruzar la frontera con Francia a quienes lo precisaban, para volver a ver a sus padres.

Paquita, que vive junto a su marido en Font-Romeu (Francia), a muy pocos kilómetros de la frontera española de Puigcerdà, se ha mostrado emocionada en el momento de subir al escenario del centro cívico donde ha recibido el homenaje.

La anciana ha explicado brevemente la odisea que vivió en aquella época, ha recordado algunos nombres de amigos y familiares a los que ha vuelto a ver después de más de quince años, y ha expresado su felicidad por volver a pisar Cabrianes.

El historiador Antonio Muñoz, el que encontró la foto perdida en Dachau y buscó a la niña que aparecía en la imagen hasta encontrarla en Francia, ha asistido también al homenaje y ha ilustrado a los asistentes sobre el camino recorrido para hallar a Paquita.

Muñoz ha recordado que Francisco González llegó a Cabrianes procedente de Argelia, donde había nacido como hijo de emigrantes españoles, y que, muy joven, se casó con la madre de Paquita.

Aquel conductor de camiones, hijo de la minería española, tenía 26 años cuando dejó el país en 1939, pero fue capturado poco después, y acabó en un campo de prisioneros nazi.

Ahora, su hija, que tiene 83 años, ha hecho una vida entera en Francia, y su familia directa, que la ha acompañado este domingo a Cabrianes, guarda aquella foto como un tesoro y sabe ahora que, en su pueblo natal, todavía se acuerdan de ella y que son muchos los que consideran a su padre como un héroe que luchó contra el fascismo en Europa.

 
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