10-10-2019 / 11:11 h EFE

La mitad de las enfermedades mentales comienzan antes de los 14 años y en la sociedad actual, donde hay una falta de límites y normas, los adolescentes y niños se encuentran con menos herramientas para gestionar sus emociones y tolerar la frustración cuando algo le sale mal.

Así lo asegura la doctora Giovanna Legazpe, psiquiatra de la Unidad de Salud Mental del Hospital Valencia al Mar y de Ivane Salud, quien indica que los cambios sociales que afectan al entorno familiar del menor "han empeorado la situación".

"Los padres dedican hoy menos tiempo a los niños; existen muchas familias desestructuradas en las que el niño está en medio de los problemas de adultos y se angustia, o se pueden dar casos de mucha exigencia que puede provocar ansiedad y estrés", puntualiza la doctora Legazpe en un comunicado.

Apunta que a este escenario se une un mal uso de las redes sociales, donde "hay miles de foros que explican cómo autolesionarse sin que se enteren sus padres, supuestos juegos online como el de la ballena azul y es un arma muy fuerte para favorecer el bulling".

"En muchos casos los padres se quedan fuera, por desconocimiento o por ser una red que no controlan, y si no hay una vigilancia puede ser peligroso", afirma.

Los trastornos más habituales en la infancia y adolescencia son de ansiedad, de estado de ánimo (depresión o trastorno bipolar) o por comportamientos disruptivos (por ejemplo, el trastorno por déficit de atención/ hiperactividad o TDAH).

"No hay diferencia entre los trastornos de ansiedad en los niños y en los adultos , aunque en los primeros priman los síntomas somáticos, como dolor de estómago o de cabeza, no querer ir al colegio o trastornos depresivos", indica.

Según la especialista, "más que cursar con esa tristeza patológica del adulto cursa con irritabilidad, cambios de humor bruscos, todo le molesta".

Con respecto al tratamiento, educar a un niño con trastorno mental en un ambiente que le ayude a hacer su vida de manera más natural "es mucho más beneficioso".

"Si no atacamos el problema a tiempo esos síntomas se perpetúan en el tiempo y pueden presentar un trastorno mental grave en la edad adulta", señala para añadir que los trastornos mentales tienen grandes repercusiones en el desarrollo emocional e intelectual de niños y adolescentes, así como en su adaptación social.

Desde la Unidad de Salud Mental del Hospital Vithas Valencia al Mar se insiste en la necesidad de prestar atención a cualquier cambio de comportamiento o de conducta.

"Un niño angustiado o triste se retrae, deja de salir con los amigos, en casa se encierra en la habitación, no quiere ir a actividades que antes disfrutaba, no quiere ir al colegio, evita sitios o reuniones", explica.

A ello, agrega, "se une irritabilidad más frecuente, dificultad para concentrarse, autolesiones, trastornos alimenticios como la pérdida de apetito, consumo de sustancias".

Señala que el estigma y los prejuicios de muchos padres "son el principal obstáculo" para vigilar la salud mental de niños y adolescentes.

Por ello, considera necesario incrementar las campañas de sensibilización y dar visibilidad "a este problema para que se deje de ver a los niños con un trastorno mental como 'los raros'", así como dotar a los colegios y los padres de las herramientas necesarias para saber detectar el problema a tiempo.

 
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