17-10-2019 / 16:00 h EFE

Los policías locales han atribuido la causa del atropello que ha provocado lesiones muy graves a una mujer que caminaba por una calle del centro de Oviedo, en 2017, a una confusión de la conductora entre el freno y acelerador.

Los agentes ha achacado el motivo del accidente a que la conductora, al querer eludir el choque con un coche que le precedía y estaba detenido en un semáforo en rojo, se equivocó de pedal y activó el acelerador en vez del freno, invadió la acera y arrolló a la víctima.

La versión de los agentes, que han dicho que comprobaron que los frenos "funcionaban perfectamente", tanto el pedal como el auxiliar de mano, contrasta con la declaración de la conductora, M.L.M.B., quien ha insistido en el juicio celebrado en el Juzgado de lo Penal 1 de Oviedo, en que el día 21 de marzo de 2017 su vehículo se quedó sin frenos, cuando intentó esquivar al coche que le precedía cuando circulaba por la calle Marqués de Santa Cruz.

Según el relato de la acusada, se puso "nerviosa" al ver que le fallaban los frenos e iba a colisionar contra el coche que estaba parado en un semáforo en rojo, por lo que, aunque la parte izquierda de la calzada estaba expedita, sin saber por qué se subió a la acera, de tres metros de ancho, que estaba a la derecha, y atropelló a la víctima, a la que lanzó al aire.

Ha reconocido que, tras arrollar a la mujer, volvió a la carretera y sólo logró que se detuviera el vehículo cuando le reventaron las dos ruedas del lateral derecho, a causa del choque contra el muro del jardín de la Plaza de La Escandalera, delante de la sede del parlamento regional.

M.L.M.B. y su hija, M.I.G.M., que viajaba con ella, han mantenido que, momentos antes del accidente, habían circulado desde Grado y por Oviedo sin que el vehículo tuviera problema alguno con el freno, que dejó de funcionar “de repente y en décimas de segundo”.

La víctima, M.P.A.P. ha afirmado que iba caminando por la calle Marqués de Santa Cruz cuando vio algo que se acercaba “a una velocidad gigantesca” y le envolvió “como una bola” y a partir de ahí vio “todo oscuro” y escuchó voces que le preguntaban su nombre, de qué ciudad era y le pedían que estuviera tranquila.

En el juicio han declarado cuatro policías que han rebatido las declaraciones tanto de la conductora como del mecánico J.V. que revisó el coche siniestrado cuatro meses después del accidente y que ha mantenido que había un fallo técnico en una pieza de los frenos.

Dos peritos médicos han admitido que la víctima, que ha sido sometida a varias operaciones y, entre otras secuelas, tendrá que recibir una prótesis de rodilla.

La Fiscalía ha pedido una multa de 2.160 euros y la retirada del carné de conducir durante dos años para la acusada, así como el pago de indemnizaciones por importe de 80.000 euros de los que se haría cargo como responsable civil la aseguradora.

El abogado Víctor Domínguez Vázquez, que ejerce la acusación particular en representación de la víctima, ha solicitado una multa de 4.320 euros y una indemnización de 231.100 euros por lesiones y secuelas, mientras que el letrado defensor, Ramón García, ha interesado la libre absolución.

 
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