22-10-2019 / 11:10 h EFE

La comunidad educativa del Colegio Monseivane, ubicado en Moreda, en la parroquia de Lanzós (Vilalba-Lugo) teme por el futuro de este centro educativo debido a la baja matrícula, por lo que ha tomado la decisión de poner en marcha diversas iniciativas que contribuyan a llamar la atención, tanto de las autoridades como de la propia sociedad, sobre la importancia de mantener vivo este centro educativo, que llegó a tener casi trescientos alumnos.

Entre otras iniciativas, gracias la colaboración del claustro de profesores y de la dirección del centro, los padres se han decidido a pintar el muro exterior del colegio Monseivane, al que acuden niños de las parroquias de Lanzós, Vilapedre, San Simón, Corbelle, Samarugo y Goiriz, con ayuda de sus propios hijos.

En declaraciones a Efe, la directora de este centro escolar, Irene Díaz, explicó que padres e hijos comenzarán a pintar el cierre perimetral del colegio este viernes -día 25- a partir de las diez de la mañana.

“Haremos turnos, porque los niños más pequeños no pueden estar tanto tiempo fuera del recinto escolar”, precisó Irene Díaz, y el trabajo de distribuirá “por edades”.

Para evitar cualquier tipo de riesgo, se le ha solicitado el Ayuntamiento de Vilalba que, a primera hora de la mañana, corte la carretera local que pasa por delante del colegio, petición a la que el gobierno local ha accedido y, además, para colaborar con esta iniciativa, ha suministrado la pintura necesaria.

“Para compensar a toda esa gente, a mediodía serviremos un aperitivo”, aclaró la directora.

Esta iniciativa ha sido bien acogida también por las empresas de la zona y alguna de ellas ha colaborado con la misma mediante la cesión de productos para ese aperitivo, como las queserías de la denominación de origen Queixo de San Simón da Costa, Dispravia o la Parrillada O Adro.

“En el colegio, además, hemos hecho un cartel con el nombre del centro y un dibujo de su mascota, que se llama Galileo y es un Capón de Vilalba con forma de Queixo de San Simón”, de modo que hace referencia a dos de los productos más emblemáticos del municipio de Vilalba, ambos reconocidos con sus correspondientes marcas de calidad.

Irene Díaz recordó que en el CEIP Monseivane llegó a haber “cerca de 300 alumnos” en los años 80, pero en este curso la matrícula se ha quedado en solo 37 niños, por lo que las familias temen que la Consellería de Educación acabe “por cerrar el colegio” si se mantiene esa tendencia regresiva, tal y como sucedió con otro de los centros rurales del municipio de Vilalba, el que estaba ubicado en la parroquia de Belesar.

La directora recordó que la matrícula está abierta incluso a los niños de la capital municipal, porque “tenemos ruta de transporte escolar que parte de Vilalba”, además de recordar las ventajas de estudiar en un colegio rural como el Monseivane, donde “la enseñanza es de mucha calidad”, dado que al haber menos niños por aula, se le presta una “atención más individualizada” a los alumnos.

Además, recordó que la comunidad escolar de un centro como este es “una pequeña gran familia”, dado que “los mayores cuidan de los más pequeños”, trabajan “en proyectos comunes” y se van de excursión “todos juntos”, incluso “con los padres”.

Una de las madres implicadas en esta iniciativa, Rocío Cuba Alonso, explicó a EFE que están dispuestos a luchar para conseguir que este centro escolar sobreviva, no solo por los niños que ahora cursan allí sus estudios, sino porque, en parte, la supervivencia del colegio es también el futuro de toda la zona rural del norte de Vilalba, el segundo municipio más grande de Galicia.

 
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