23-10-2019 / 10:40 h EFE

El libro "Ramón Espinosa, artista faller", del que es autor el periodista Gustavo Clemente (València, 1983), se presenta como una biografía escrita con pasión pero sin soslayar los aspectos más polémicos de este personaje, del que destaca su sentido del erotismo y el humor gamberro.

En una entrevista con EFE, Clemente comenta que Ramón Espinosa Aguilar "fue un ídolo" para él desde que quedó "fascinado" cuando vio la Eroticrònica (primer premio de la sección Especial en 1989) en una mañana de lluvia, con apenas 6 años, y reconoce: "Escribir el libro era una forma de hacerle un homenaje, un regalo para él, después de haberme iluminado para siempre con aquel impacto".

Según el periodista, "las Fallas de Ramón son barrocas, pero al mismo tiempo, rompedoras para su época. El erotismo, la representación política y el sentido del humor gamberro son sus guías irrenunciables".

Comenta que el libro, publicado por Samaruc editorial sin ninguna ayuda pública, "por puro romanticismo", está escrito desde "la pasión, pero reconociendo también aspectos más criticables sobre la biografía del artista, como la acusación de plagio de la Eroticrònica por parte de otras comisiones o cuando se le desmoronó la falla de Doctor Zamenhoff y a punto estuvieron de resultar heridos algunos falleros".

Asegura que ambos episodios están narrados con rigor, al igual que los claroscuros que hay en la trastienda de cada momento de gloria.

Según el periodista y escritor, "el propio diseñador Boris Vallejo, por mediación de un conocido, demostró estar al tanto del diseño del remate de la Eroticrònica", la falla que Espinosa realizó para L'Antiga de Campanar de 1989 y que ganó el primer premio de la sección Especial.

Resalta que esta falla fue un atrevimiento pues existía un cierto tabú sobre temas sexuales o eróticos explícitos en los remates. "Ramón intentó rebelarse. El erotismo ha sido siempre algo natural para él e intentó mostrarlo. Era la época de la movida valenciana, años de apertura de ideas en muchos campos culturales".

En el ámbito fallero, Ramón Espinosa era reconocido como "el artista erótico y político", pues destacaba también por representar a todos los personajes políticos del momento, tanto valencianos como del resto de España.

Y describe así su trayectoria como artista fallero: "Su amor al oficio es lo que hace especial a Ramón. Es un enamorado sin remedio. Estudió Bellas Artes porque sólo quería trabajar en las Fallas. Desde niño mostró una inclinación por dibujar el cuerpo humano, sin ataduras, sin prejuicios, con sentido del humor y valentía. Todo eso, unido a una enorme capacidad de trabajo, optimismo y liderazgo de equipos, le convirtieron en un artista fallero total".

El idilio con L'Antiga de Campanar fue espontáneo: "La comisión y el artista llegaron juntos a la élite desde Segunda B, hasta alcanzar la gloria con dos primeros premios de Especial (en 1989 y 1991), a los que hay que añadir otros tres anteriores, uno en Primera A (1987), otro en Primera C (1985) y un tercero en Segunda A (1982)".

El desencuentro con la comisión llegó de forma cruel para Ramón, pues se enteró por compañeros de oficio que no haría la falla de 1993. "Nadie tuvo el valor de decírselo a la cara. Y fue una auténtica puñalada para él, que le ha acompañado toda la vida", ha comentado el biógrafo.

Sobre los medios de comunicación, Gustavo Clemente afirma que deben ser igual de exigentes con las Fallas que con las otras secciones, aunque reconoce que la "parte amable suele ganar excesivo terreno a la reflexiva".

"Se está mejorando, prestando más atención a los aspectos culturales y artísticos, pero queda mucho a la hora de dignificar el oficio, ofrecer más ayudas al artista y revitalizar la Ciudad Fallera", indica.

 
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