06-11-2019 / 19:20 h EFE

El yerno y único acusado del crimen a tiros de la viuda del expresidente de Caja Mediterráneo (CAM) Vicente Sala, Miguel López, ha evitado acogerse a su derecho a la última palabra al término del juicio en el que su defensa ha pedido su absolución por falta de pruebas "directas".

A partir de ahora, los miembros del jurado han sido citados mañana a las 11 horas para recibir de la magistrada que preside el juicio, Francisca Bru, las preguntas que formarán parte del denominado 'objeto del veredicto' para, en un plazo de 48 horas prorrogable dos veces, determinar si López es culpable o no culpable.

Habrá culpabilidad con posibilidad de hasta 24 años de cárcel si así lo deciden, al menos, siete de los nueve miembros del jurado y quedará exonerado de cargos si cuenta con cinco votos, según la Ley del Jurado.

"Nada, muchas gracias" ha contestado López al ser preguntado por la magistrada si quería hacer uso de su derecho a la última palabra antes del veredicto, por lo que el único acusado ha terminado el juicio sin hacer declaración alguna, ni siquiera a su abogado, Javier Sánchez-Vera.

Esto ha ocurrido al término de una maratoniana sesión de casi ocho horas en la que las acusaciones de la fiscalía y la particular y su defensa han presentado sus conclusiones finales en la decimoséptima y última sesión ante las seis mujeres y tres hombres del jurado popular de la Audiencia Provincial de Alicante.

Previamente y durante dos horas y media, su letrado ha tratado de desmontar las tesis de las acusaciones, con el argumento de que no hay pruebas directas ni siquiera indicios contra su defendido sino que en las últimas semanas se ha demostrado una investigación policial "equivocada".

Sánchez-Vera ha afirmado que "cuando equivocas la investigación desde el principio no puede salir nada bien" y ha añadido que su defendido, Miguel López, era "de los que mejor se llevaba con María del Carmen (Martínez), aunque se diga lo contrario".

Ha insistido en que la investigación policial no ha sido "correcta" porque ha "sustituido la prueba científica por suposiciones", lo que conduce a "errores judiciales clarísimos" en caso de que su defendido resultara considerado culpable.

Durante el juicio se ha reflejado las disputas familiares por el control de las empresas, valoradas en unos 120 millones de euros, que se traducían en dos bandos, uno formado por la víctima y su hijo primogénito (y acusación particular), Vicente Sala Martínez, y otro por las tres hermanas, incluida la esposa del acusado, María Fuensanta 'Fany'.

Su abogado ha desmentido que Miguel tuviera un poder de influencia decisivo sobre la marcha de las empresas familiares y ha comentado que en casi 30 años de convivencia y de comer casi a diario, las acusaciones se han acogido a una sola ocasión en la que, en la sobremesa, "se levantó y se fue".

"Un día le gritó, y está mal gritar a la suegra pero no me parece relevante", ha continuado el abogado, quien ha reiterado que lo único que hay contra López son "hipótesis" que no llegan a la categoría de indicios aunque la fiscalía y la acusación las consideren pruebas.

Ha defendido que el acusado se haya acogido a su derecho de no declarar para evitar "confundir" y que las acusaciones le hagan "un lío", ya que cree que estas partes "no quieren saber la verdad" sino condenarle.

Por su parte, el fiscal, José Llor, ha pedido la condena de López por ejecutar un crimen "horrendo" motivado por cuestiones "de poder y de dinero", y ha defendido la validez de las "las pruebas no directas sino de indicios" que concluyen que el acusado, "que había vivido a la sombra de la víctima y su marido hasta el punto de que le habían dado trabajo", ha sido el autor material de los disparos.

El fiscal cree que Miguel López cometió el crimen pese a que la familia "tenía suficiente dinero, mucho más de lo que la mayoría de los españoles podemos disfrutar", y ha lamentado especialmente que el acusado se haya acogido a su derecho a no declarar durante el juicio pese a que haya "indicios fuertes".

El abogado de la acusación que ejerce el hijo primogénito (Vicente Sala Martínez), Francisco Ruiz Marco, ha afirmado que fue López "en el único sitio donde el acusado tenía coartada por ser su lugar de trabajo" y ha recordado que los testigos han explicado que un par de semanas antes López gritó a la víctima por los problemas en los negocios y que, además, era la persona del otro bando familiar "con soluciones para todo". "Y decidió solucionarlo", ha añadido.

María del Carmen Martínez falleció ahogada por su propia sangre tras recibir dos disparos poco antes de las 19 horas del 9 de diciembre de 2016 en el concesionario Novocar, de su propiedad y regentado por López, casado con su hija más pequeña, María Fuensanta 'Fany'.

 
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