14-11-2019 / 17:11 h EFE

Un total de 40 personas han sido acusadas en lo que va de año por la Policía Nacional de Palma por haber asegurado falsamente que han sido víctimas de robos con violencia, por lo que 34 de ellas han llegado a ser detenidas.

Las personas que cometen este tipo de engaños son por lo general jóvenes, aunque recientemente ha sido arrestada una mujer de 83 años.

En un comunicado difundido este jueves, la Policía subraya de que se trata de una cifra creciente, pues en 2017 fueron 25 las denuncias ficticias detectadas y 31 en 2018.

En todos los casos se trata de denuncias de robos con violencia falsos y, por lo general, su motivación es defraudar a una compañía aseguradora.

La casuística es "variopinta": desde una empleada de una conocida empresa de moda presionada por sus propios jefes para denunciar el robo de la caja de la tienda, hasta un corredor de seguros que intentó defraudar a su propia empresa al descubrir que su seguro de hogar no le cubría el arreglo de unas baldosas. Por ello simuló el robo de varios productos electrónicos de valor.

También se dan casos de personas que tratan de ocultar información a sus parejas o justificar gastos, como un hombre que perdió su móvil en casa de su amante u otro que se gastó en servicios de relax el alquiler de una vivienda que cobró en efectivo.

Generalmente, los responsables de estos hechos, tras ser víctimas de un hurto o haber perdido algún objeto de valor, como teléfonos móviles de alta gama, contactan con su compañía aseguradora y, tras descubrir que su póliza no cubre este tipo de hechos pero sí los robos violentos, se personan en alguna oficina de denuncias de la Policía Nacional y se inventan un robo.

A continuación presentan a su aseguradora copia de la denuncia y reclaman el importe de los bienes supuestamente robados.

Entre los acusados hay circunstancias sociales y económicas diferentes y los afectados "se sienten con derecho a cobrar de su aseguradora, por lo que no dudan en "intentar engañar a la Policía", se afirma en la nota.

En las Oficinas de Denuncias de la Policía se advierte a los denunciantes que fingir ser víctima de una infracción penal es un delito.

La simulación de delito está castigada con penas de multa, pero la estafa a las aseguradoras está castigada con penas de seis meses a tres años de prisión, circunstancia que "raramente llega a pasar por la cabeza de los que cometen este tipo de hechos".

Descubrir a estos "impostores" es una "prioridad" para la Comisaría de Distrito Centro de la Policía, pues cada hora dedicada a investigar sus casos falsos es una hora que no se dedica a investigar robos violentos reales de los que son víctima los ciudadanos.

Desde hace varios años la Policía cuenta con especialistas cuya pericia y veteranía les permite descubrir "rápidamente" cuándo se encuentran ante un hecho ficticio.

Además, la Policía dispone de una aplicación informática que se implantó hace unos meses, denominada VeriPol, que detecta las denuncias falsas interpuestas en casos de robos con violencia e intimidación o tirones.

La herramienta identifica el delito basándose en el texto de la denuncia, por lo que no precisa de ninguna información por parte del afectado. Su precisión es del 90 %, según la Policía.

 
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