15-11-2019 / 19:30 h EFE

Miles de argelinos salieron hoy a las calles de la capital y de otras ciudades del país por trigésimo noveno viernes consecutivo para exigir un día más la caída del régimen militar y mostrar su rechazo a las elecciones presidenciales previstas para el 12 de diciembre, que consideran una maniobra diseñada para perpetuarse en el poder que ejercen desde la independencia de Francia en 1962.

"Desde el principio, hemos reclamado que se vayan todos. No es normal que lo que pase ahora es que hayan vuelto todos", dijo a Efe Omar, un hombre de unos 40 años en alusión a los cinco aspirantes presidenciales admitidos, ninguno de los cuales representa al movimiento popular de protesta (Hirak) que se manifiesta desde el pasado 22 de febrero.

Entre los candidatos destacan los exprimeros ministros Ali Benflis, que compitió con el dimitido presidente Abdelaziz Bouteflika en las elecciones de 2014 -en las que denunció fraude-, y Abdelmajid Tebboune, al que los ciudadanos recordaron hoy la presunta implicación de su hijo en una operación de contrabando de cocaína, que fue desmantelada por la Policía y que desencadenó una purga en el Ejército.

Pese a la lluvia torrencial y el fuerte viento que este viernes sacudieron Argel, los manifestantes marcharon por las calles al grito de "Queremos un estado civil, no militar" y entre consignas en contra del jefe del Ejército y nuevo hombre fuerte del país desde la forzada dimisión de Bouteflika el pasado abril, general Ahmed Gaïd Salah, al que pidieron que se vaya como hicieron con el primero.

Gaïd Salah, colocado al frente de las Fuerzas Armadas en 2004 por el propio Bouteflika, sugirió el pasado 14 de septiembre que se celebraran las presidenciales, que por mandato constitucional debían haber tenido lugar en junio, y unas horas después las convocó el presidente interino, Abdelkader Bensalah, líder del Parlamento argelino desde la misma fecha.

Un viernes más, y van 39, los congregados ocuparon las principales calles de la capital, desde Didouch Murad hasta la plaza de la Grande Poste, vigilados por cientos de policías de uniforme y paisano, y exigieron, asimismo, la excarcelación de las decenas de activistas del Hirak que han sido arrestados en las últimas semanas, en una suerte de represión silenciosa muy efectiva.

Frente al pacifismo de los manifestantes, el régimen militar ha optado por una estrategia inteligente del miedo, evitando las detenciones masivas durante las protestas y realizándolas de forma selectiva en los días de calma, a plena luz del día, para infundir dudas en la población.

Esta estratagema, unida al cansancio tras más de ocho meses de movilización, ha logrado que el número de los que se manifiestan sea menor, aunque todavía son muy cuantiosos en todo el país.

En este contexto, un centenar de periodistas se concentraron este viernes en la calle Didouch Mourad, una de las arterias comerciales de Argel, para reclamar "una prensa libre" y denunciar la "censura y las presiones ejercidas" sobre los medios

Tres niños, hijos de uno de esos "presos de conciencia del Hirak", acapararon, por su parte, la atención de todas las cámaras al marchar junto a su abuela portando retratos de su progenitor y pidiendo su libertad.

 
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