19-11-2019 / 19:59 h EFE

Rusia y Bielorrusia no fueron capaces de solventar hoy todas las diferencias que les separan, especialmente en el ámbito energético, para trazar una hoja de ruta de integración que debía ser firmada en diciembre por los líderes de ambos países.

"No nos hemos puesto de acuerdo en todo. Hay asuntos muy complejos. El tema energético, por ejemplo, es evidentemente complicado. Hablamos de gas, petróleo y electricidad", admitió en una rueda de prensa Dmitri Medvédev, el primer ministro ruso, tras consultas con su colega bielorruso, Serguéi Rumas.

Medvédev admitió que, mientras algunos asuntos tienen un carácter puramente técnico y aritmético, otros sólo pueden recibir una "solución política" por parte de los presidentes de ambos países, ya que las discrepancias son "muy serias".

Recordó que ambos partes tienen hasta el 8 de diciembre para encontrar una solución, ya que entonces es cuando se celebrará el 20 aniversario de la firma de la Unión Estatal y ambos mandatarios tenían previsto profundizar dicha integración.

Llamó a "llevar al límite la flexibilidad" de ambas partes y advirtió de que, incluso si sólo hay un aspecto bilateral sin resolver -energético, comercial, fiscal o aduanero-, el acuerdo de integración "puede verse amenazado".

Medvédev también consideró necesario rebajar la "retórica" sobre dicho acuerdo, en clara alusión a las críticas del presidente bielorruso, Alexandr Lukashenko, quien advirtió el domingo que si este pacto amenazaba la soberanía de su país no lo firmaría.

Por su parte, Rumas destacó que de los "asuntos más sensibles" para Minsk -gas y petróleo-, aún quedan dos sin resolver, y precisó que son centenares las compañías involucradas en la hoja de ruta de integración.

"Hoy hemos entendido con claridad dónde radican nuestras discrepancias. Hemos tomado una semana para volver a abordarlas y después estos documentos y las posiciones de cada parte serán presentados a los jefes de Estado", agregó.

El presidente de Bielorrusia advirtió el domingo de que "si no se solucionan los principales problemas sobre suministro de hidrocarburos, apertura de mercados y levantamiento de barreras (al comercio), entonces no se puede firmar ninguna hoja de ruta".

"Cuando entras en alguna clase de unión, cuentas con que cada mes, cada año, no será peor que el anterior. Pues eso es lo que nos ocurre (con Rusia). Cada año nos ponen nuevas condiciones y nuestra economía siempre pierde algo, pierde y pierde. Disculpe, ¿para qué diablos necesitamos esa unión?", explicó.

El Gobierno bielorruso informó de que espera que Moscú rebaje la tarifa del gas para 2020 y compense económicamente a Minsk por la controvertida "maniobra fiscal" en virtud de la cual Rusia reducirá a cero los aranceles a las exportaciones de petróleo para 2024, decisión que perjudica a Bielorrusia, que tendrá que pagar mucho más por el crudo.

Minsk puso la pasada semana el dedo en la llaga al hacer pública la propuesta de Moscú de ofrecerle gratuitamente una partida de aviones Su-30 a cambio de la autorización para abrir una base aérea, opción que Lukashenko ya ha rechazado, negativa que fue tachada de manera muy descriptiva por el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, como un "desagradable episodio".

Las relaciones entre Moscú y Minsk se han ido deteriorando desde 2014, cuando Lukashenko se distanció de Moscú al defender el respeto a la integridad territorial de Ucrania y no reconocer la anexión rusa de la península de Crimea, a lo que siguió el levantamiento de las sanciones occidentales a su país.

 
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