03-12-2019 / 17:30 h EFE

Uagadugú, 3 dic Al menos tres soldados murieron en dos ataques cometidos la pasada madrugada en Burkina Faso, informaron hoy las Fuerzas Armadas burkinesas, al asegurar que repelieron esos actos y abatieron a veinte "terroristas".

En un comunicado, el Ejército precisó que hombres armados perpetraron los atentados contra posiciones militares en las comunas de Banh (norte) y Toéni (noroeste), que también causaron heridas a siete soldados.

"Se requisó armamento, municiones, una decena de motos y diversos materiales" de los atacantes, agregó la nota castrense.

"Las operaciones de búsqueda están en curso", dijo a Efe una fuente del Estado Mayor del Ejército burkinés, que, de momento, no ha culpado de los atentados a ningún grupo yihadista concreto, toda vez que ninguna organización se atribuido estos actos.

En conversación telefónica, un militar de servicio en el campamento militar de Dédougou, cerca de Toéni, confirmó a Efe que los tres militares muertos fallecieron en esa localidad de la provincia de Sourou, en el noroeste del país.

También en Toéni, localidad próxima a Malí, diez gendarmes fueron asesinados el 27 de diciembre de 2018 y cinco soldados murieron el pasado 20 de septiembre en sendos ataques.

Tampoco es la primera vez que el destacamento militar de Banh es víctima de ataques terroristas, pues en la noche del 18 al 19 de octubre pasado cinco soldados fueron asesinados.

El Estado Mayor de las Fuerzas Armadas había anunciado el pasado febrero que había "neutralizado" a 146 terroristas en tres aldeas de la región Norte, incluida Banh.

En ese momento, las organizaciones defensoras de los derechos humanos denunciaron ejecuciones sumarias.

Los dos ataques de la pasada madrugada ocurrieron después de que al menos 14 personas murieran y varias resultaron heridas este domingo en un ataque contra una iglesia protestante en la región del Este de Burkina Faso.

El terrorismo en este país de África occidental comenzó en abril de 2015, cuando miembros de un grupo afiliado a la red Al Qaeda secuestraron a un guardia de seguridad rumano en una mina de manganeso Tambao, en el norte del país, que aún sigue desaparecido.

Desde entonces ha ido en aumento el número de ataques atribuidos a grupos afiliados a Al Qaeda y al Estado Islámico (EI).

La región más afectada por esta creciente inseguridad es la del Sahel, situada en el norte y que comparte frontera con Malí y Níger, siendo un foco habitual de ataques armados y secuestros.

Burkina Faso es uno de los cinco países que componen la fuerza transfronteriza conjunta G5 Sahel -junto a Mali, Mauritania, Níger y Chad- con el objetivo de combatir el terrorismo yihadista en la región.

 
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