10-12-2019 / 20:40 h EFE

El Instituto Cervantes de Nueva York acoge desde este martes la exposición "Perseguidos y Salvados. No querían que existiéramos", que recuerda las historias personales de algunos de los 15 000 judíos exiliados que cruzaron los Pirineos hacia España para huir del régimen nazi.

El comisario de la muestra e investigador de Universidad de Lleida, Josep Calvet, ha explicado a Efe que España fue punto de paso para estos refugiados, que en su mayoría no se quedaban en el país sino que partían en otras rutas hacia EE.UU., Palestina, centroamérica o sudamérica, así como, en el menor de los casos, al Reino Unido para alistarse en el bando aliado y combatir el nazismo.

Tras la investigación de Calvet se han recuperado y señalizado unas siete rutas utilizadas por los exiliados judíos y que ahora pueden ser visitadas y recorridas.

Si bien sirve para hacerse una idea de por dónde pasaron los refugiados, Calvet señala que las condiciones en las que los represaliados atravesaban la cordillera pirenaica eran muy diferentes.

Con calzado de ciudad y, en muchas ocasiones, con niños pequeños, las familias judías atravesaban los Pirineos generalmente durante el invierno a la vez que eran perseguidos por oficiales nazis y perros sabuesos que trataban de rastrearlos y devolverlos a las autoridades francesas y a la Gestapo.

Entre los objetivos de la exposición, señala Calvet, además de dar a conocer una historia que es a su juicio "desconocida", el investigador busca contar el papel de España como lugar de salvación de muchos judíos.

En su opinión, España tuvo "claros y oscuros" en su gestión de la recepción, acogida y detención de judíos durante el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, con épocas de apertura en las que era más fácil para los refugiados utilizar el territorio español como lugar de paso y otras de más proximidad de Franco con el régimen de Hitler, en que los judíos eran encarcelados o deportados.

"A medida que los alemanes fueron perdiendo fuerza en la guerra, el régimen de Franco se volvió más flexible y se fue adaptando a las circunstancias", resalta Calvet.

Subraya las historias de humanidad y solidaridad entre los ciudadanos de los pueblos por los que pasaban las rutas y que en numerosas ocasiones se contraponen a la dureza del oficialismo franquista.

En algunas ocasiones, apunta, la gente de los pueblos presionaba a la policía española para que no deportase a los judíos.

Las fotos y las historias de la exposición se complementan con la emisión de un documental que contextualiza la historia de las familias que atravesaban los Pirineos con una cronología sobre el régimen nazi y la Segunda Guerra Mundial.

Del largometraje, Calvet destaca el uso de "imágenes muy interesantes" que, según afirma, "no se han visto mucho", como un vídeo de unos bomberos alemanes frente a un incendio en una sinagoga durante la noche de los cristales rotos que en vez de apagar el fuego encienden un cigarro y ríen.

Por su parte, el director del patronato de Turismo de Lleida, Juli Alegre, manifestó a EFE que durante los eventos celebrados con motivo de la llegada de la exposición a ciudades como Cracovia, Toulouse, Albuquerque, Chicago o Tel Aviv, muchas veces, de manera casual o sobrevenida, se han encontrado con personas con algún nexo común con las rutas de huida de los Pirineos.

La muestra "Perseguidos y Salvados. No querían que existiéramos" se podrá visitar en el Instituto Cervantes de Nueva York hasta el 31 de enero.

 
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