21-12-2019 / 17:29 h EFE

El nuevo nuncio del Papa en España, Bernardito C. Auza, ha presidido este sábado en la catedral de Tarragona la misa de imposición del palio, símbolo de unidad con la Iglesia de Roma, a Joan Planellas, arzobispo metropolitano de la diócesis.

Auza, acompañado por el arzobispo Planellas, el cardenal Juan José Omella, arzobispo de Barcelona, y Joan-Enric Vives, arzobispo y obispo de Urgell, ha sido recibido solemnemente en la catedral por el capítulo catedralicio, que preside Joaquim Fortuny.

El nuncio, en la que era su primera misa en Cataluña, ha definido la virtud de la caridad "como el principio de la unidad y de la comunión que se expresa con los obispos de la misma provincia eclesiástica y de todos ellos con la Iglesia universal presidida por el sucesor de Pedro".

Auza ha citado las palabras del Papa Francisco del pasado día 29 de junio cuando recordó que el palio "es signo de que los pastores no viven para sí mismos sino para sus 'ovejas', ya que para alcanzar la vida es necesario perderla, entregarla".

El nuncio ha comenzado presidiendo la celebración hasta la imposición del palio, de acuerdo con el rito para imposición, momento en que el arzobispo se ha arrodillado ante él y ha hecho la profesión de fe.

Revestido con el palio ha recibido el abrazo o ósculo de la paz por parte del nuncio apostólico y de los obispos de la diócesis mientras sonaba el Canto de los Gozos de los santos mártires Fructuoso, Augurio y Eulogio y repicaban las campanas de la catedral.

A partir de ese momento, el arzobispo Joan Planellas ha pasado a presidir la celebración eucarística.

"El palio que me ha sido impuesto, me recuerda que tengo el deber de explicitar ese rostro maternal de la Madre Iglesia", ha expresado Planellas en su homilía.

Planellas ha empleado en la celebración el báculo del beato Manuel Borrás, el último obispo mártir de la iglesia de Tarragona.

Respecto a la celebración del vigésimo quinto aniversario del Concilio Provincial Tarraconense de 1995, que tendrá lugar durante el próximo año, ha señalado que esa celebración "debe estimular a este trabajo de comunión eclesial".

La misa de imposición del palio ha sido concelebrada por todos los arzobispos y obispos de las diócesis con sede en Cataluña y sus cuatro obispos eméritos, los abades de los monasterios de Santa María de Poblet y Montserrat, el arzobispo castrense y numerosos sacerdotes de la archidiócesis.

A la misma han asistido el segundo teniente de alcalde de Tarragona, Jordi Fortuny; el subdelegado del Gobierno, Joan Sabaté; el vicepresidente primero de la Diputación de Tarragona, Quim Nin, y el director de los Servicios Territoriales de Cultura en Tarragona de la Generalitat, Jordi Agràs, entre otros.

El palio es un ornamento litúrgico que llevan el Papa y los arzobispos metropolitanos "como signo de comunión con Roma". Tiene forma de una faja circular por encima de la que cuelgan dos tiras rectangulares que se colocan sobre el pecho y el hombro del arzobispo metropolitano.

La celebración de recepción y bendición del palio se celebra en el Vaticano, de forma simbólica, el día 29 de junio de cada año, festividad de los santos Pedro y Pablo, mientras que la imposición del palio tiene lugar actualmente en la respectiva diócesis, de acuerdo con las nuevas disposiciones firmadas por el Papa Francisco en 2015.

 
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