01-01-2020 / 11:40 h EFE

En el ltimo da del ao, los incendios forestales, que han matado al menos a 16 personas y calcinado ms de mil propiedades desde el pasado septiembre en Australia, arrasaron con el pequeo negocio y la casa de una pareja latina que vive en la pequea localidad de Mogo, a unos 235 kilmetros de Sdney.

"Nos explicaron que perdimos la casa y el negocio", dice por telfono a Efe Lorena Granados, una mujer salvadorea quien junto a su esposo Gaspar Romn, de origen chileno, se mud a esta localidad turstica para criar a sus hijos y dedicarse a la confeccin artesanal y venta de artculos de cuero.

La tragedia comenz en la madrugada del 31 de diciembre cuando fueron alertados por una amiga de que ya haba perdido su casa, lo que llev a Granados y a Romn a echar mano de varias mangueras para rociar agua alrededor de su negocio y a empacar lo que pudieron en su automvil.

Hasta ese momento crean que las llamas que acechaban a Mogo, situada en la vasta rea del sureste australiano cercada esta semana por los incendios forestales, no tocaran sus propiedades dado que haba bomberos y aviones que luchaban contra los fuegos y adems "haba tres filas de casas antes de llegar a las tiendas", explica Granados.

"Como a las siete de la maana vimos que el fuego estaba demasiada cerca y empacamos cosas personales y llevamos a mi hijo (de 12 aos) a 20 minutos del peligro y lo dejamos con una amiga", recuerda esta artesana que despus regres con su esposo a intentar salvar su tienda.

"A eso de las nueve de la maana el fuego vena con una fuerza y viento era tremendo. Fue horroroso, como el fin del mundo... Llova fuego, estaba como a tres edificios, era como un demonio... No haba tiempo de nada, solo correr y no tenamos otra opcin que salvarnos a nosotros", precisa.

La pareja, cuyas dos hijas mayores ya no viven en la casa familiar, sinti en un momento mucho temor por sus vidas dada la cercana de estos fuegos, que esta semana han matado en la costa meridional del estado de Nueva Gales del Sur a unas siete personas y calcinado al menos 176 viviendas.

"Gaspar quera quedarse hasta el final. (Yo) no poda respirar, los ojos los tengo quemados, andan rojos. Senta que no poda respirar ni ver, los ojos me ardan y corrimos y salimos minutos antes que nos llevara todo", rememora.

"Era tan fuerte el fuego y el viento encima de nuestro cuerpo que el instinto de uno es correr. No nos quedaba nada, haba que correr para salvar la vida", dice Granados, quien junto a su esposo invirti todo lo que tena en su tienda de cueros para la temporada de Navidad.

La pareja Romn-Granados est a salvo y pudo reunirse con su hijo de 12 aos por la noche, mientras sus hijas, una de ellas en Sidney, han comenzado una campaa de recoleccin de fondos por internet para ayudarlos a comenzar de nuevo.

Con solo algunas fotografas que pudo sacar de su casa y la experiencia acumulada durante 23 aos dedicados a trabajar el cuero, Lorena Granados se enorgullece de que sus manos y el talento no se haya muerto y est dispuesta a comenzar de nuevo.

Mientras se aloja en un cuarto de hotel que le asignaron en el centro de evacuacin y come pan con mantequilla y lo que pueda conseguir en un pueblo destruido, la pareja de latinos intenta contactar con el seguro para ver si puede comenzar de nuevo e intenta ayudar a sus vecinos a comunicarse con los suyos.

El pueblo pintoresco ya no lo es ms, es "gris, no hay color, es doloroso, es pura ceniza y lo nico que queda son algunas cosas que todava se queman. En la carretera todava se est quemando alrededor, hemos pedido dos escuelas, un club de bolos y casas,. El fuego ha brincado kilmetros", relata.

"Es como un escenario de guerra", apunta esta salvadorea que huy del conflicto interno de El Salvador cuando era nia.

 
Noticias relacionadas

    No se ha podido acceder al contenido, vuelve a intentarlo ms tarde.
PUBLICIDAD
<< >> Agosto 2022
L M X J V S D
1 2 3 4 5 6 7
8 9 10 11 12 13 14
15 16 17 18 19 20 21
22 23 24 25 26 27 28
29 30          
Búsqueda por días
Introduce la fecha
PUBLICIDAD