20-01-2020 / 14:50 h EFE

El mayor Josep Lluís Trapero ha defendido este lunes el dispositivo de los Mossos d'Esquadra en la jornada "excepcional" del 20S, en que optaron "en todo momento" por evitar que se les "escapara de las manos" la situación en la protesta contra el registro en la sede de Economía.

En el interrogatorio por parte del fiscal en el juicio en que afronta una petición de 11 años de cárcel por rebelión, Trapero ha negado "pasividad" en la actuación de los Mossos y ha justificado su estrategia de intentar evitar que la intervención policial generara un mal mayor, al tiempo que ha negado que el exlíder de la ANC Jordi Sànchez impusiera condiciones al dispositivo policial.

"Si nos equivocamos, no lo sé, pero, si se nos hubiese escapado (la situación) de las manos, a lo mejor lo estaríamos lamentado", ha apuntado Trapero, que ha asegurado que actuaron "con la mejor de las voluntades" y ha lamentado que la Guardia Civil no les avisara de que ese día iban a practicar más de 40 actuaciones simultáneas que requerirían la movilización de efectivos de orden público.

A preguntas del teniente fiscal, Miguel Ángel Carballo, Trapero ha hecho hincapié en que ese día fue excepcional, porque además de ese registro se produjeron otros en distintos lugares: por tanto, disponían de efectivos y medios limitados para hacer frente a esa situación.

Ha relatado que tuvo conocimiento del registro en la sede de la conselleria de Economía sobre las 8 de la mañana del 20 de septiembre, si bien no recordaba si se lo dijo un mando o lo escuchó en la radio.

Hora y media después se reunieron una serie de mandos y se constituyó el Cecor (el centro de mando) para el tratamiento de estos registros y se decidió mandar a un responsable a los diferentes escenarios para evaluar la situación.

En cuanto se supo que se estaban produciendo concentraciones -a las 8.30 había ya congregadas 300 personas frente a la conselleria-, Trapero ha indicado que se enviaron patrullas de la Unidad de orden público.

Sobre la legalidad de esas concentraciones, ha asegurado que desconocía si estaban o no autorizadas y también ha dicho que tampoco supo de los llamamientos a concentrarse a través de las redes sociales para impedir la labor de la comitiva judicial.

El fiscal le ha preguntado también sobre el papel de Jordi Sànchez, expresidente de Asamblea Nacional Catalana (ANC) y que ha sido condenado a 9 años cárcel por el Supremo, y ha admitido que se erigió en una especie de mediador, si bien ha afirmado que sólo le conocía de una o dos reuniones cuando era adjunto al Síndic de Greuges y ha negado cualquier otros tipo de relación personal con él.

"Era una de las voces cantantes de la independencia, por lo que sale por la tele cada día", ha precisado Trapero, al ser preguntado si sabía de quién se trataba, aunque ha dejado claro que no impuso "ninguna condición" a la policía en su dispositivo el 20S.

Según Trapero, Sànchez "no es nadie para imponer condiciones". "Creo que no lo pretendió, al menos con las comunicaciones que tuvo conmigo. Una persona que representa a una entidad que hace una concentración no pone condiciones a la policía. Ni en ocasiones anteriores ni en esa", ha puntualizado el mayor.

Sobre la designación de Sànchez como mediador, Trapero ha explicado que es algo habitual en el modelo de orden público de los Mossos. "Apostamos siempre por un modelo que prima la mediación en concentraciones", ha puntualizado.

Según su relato, el exconseller de Interior Joaquim Forn (condenado a 10 años y medio por el Supremo) se comunicó con él para decirle que le iba a llamar Sànchez para ofrecerse para mediar en la concentración.

"¿No le parece que no es muy adecuado que esa persona fuese la mediadora?", le ha cuestionado en ese momento el fiscal recordando declaraciones y tuits de Sànchez sobre la independencia.

"Nosotros no valoramos lo que se dice sino los hechos", ha respondido Trapero, al insistir en que ese tipo de contactos son habituales en concentraciones. Cuando el fiscal le ha inquirido si no le parecía contradictorio tener como mediador a quien hace llamamientos para que acuda más gente, ha respondido que por ese tipo de llamamientos no van a dejar de hablar con quien tiene influencia sobre los manifestantes.

En este sentido, ha reconocido que entre los grupos que se manifiestan "hay de todo" y "gente que dice barbaridades", pero que no por ello los Mossos renunciarán a su modelo de mediación.

"No vamos a renunciar a hablar porque es más bueno que lo que pasaba antes, que no hablábamos con nadie y generábamos nosotros más problemas que el que intentábamos resolver", ha advertido.

En este contexto, Trapero ha justificado además que no se hubiese atendido debidamente las peticiones de la Guardia Civil para que se estableciera un perímetro de seguridad, además de por la falta de efectivos, porque se temió un mayor problema de orden público.

Ha explicado que en las circunstancias que se estaba produciendo la concentración el contacto con la gente comportaba riesgos de lanzamientos a los agentes, y eso hubiese provocado una intervención para disolver la concentración de imprevisible resultado.

 
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