01-02-2020 / 11:29 h EFE

Los niños enfermos sienten rabia y no siempre sonríen y luchan como jabatos para superar el dolor y los sentimientos contradictorios; alguno, como Dídac Bautista, de 12 años, encuentra consuelo escribiendo sobre ello y acaba de publicar el libro "La vida fantástica", escrito con la sinceridad de un crío que ha pasado 9 años enfermo.

El libro es una pequeña obra de arte de sentimientos expuestos con esa sinceridad que le confiere su corta edad, lo que el autor llama 'lecciones de vida de un niño con sueños', como reza el subtítulo de la obra (Destino Infantil en castellano y Estrella Polar en catalán).

Dídac Bautista ha pasado nueve de sus doce años de vida enfermo, ingresado en hospitales por temporadas, batallando contra una leucemia, con recaídas, más ingresos y quimioterapias, participación en un ensayo clínico y dos trasplantes.

Un niño que, en el camino, ha perdido a su amigo del alma, Albert, al que dedica su libro: "su recuerdo y los momentos que compartimos juntos formarán parte siempre de mí", explica.

"Esta es mi historia y quiero compartirla con todos vosotros para que conozcáis una realidad muy diferente de la que la mayoría de los niños viven cada día. Soy un niño enfermo, con leucemia desde que tenía tres años. Ahora tengo doce y puedo decir que mi vida ha sido fantástica", asegura Dídac.

En el libro, el joven autor aborda en cada capítulo sus sentimientos mientras está ingresado, como la rabia, el enfado, la tristeza y el decaimiento, "que no has de dejar que se apoderen de ti".

"Es normal que en algún momento de la enfermedad te invadan, pero no has de dejar que estos estados de ánimo pasen a ser constantes en ti", aconseja Dídac.

También escribe sobre la lucha y la superación, la añoranza, la impaciencia, la felicidad, la ilusión, la esperanza y los sentimientos más escondidos.

La pasión de Dídac es escribir, pero también dibujar y estar con sus hermanos, y confiesa: "a lo largo de mi vida, escribir me ha servido para explicar lo que sentía, imaginaba, deseaba, soñaba...".

"Escribir me ha ayudado a entender todo lo que me pasaba por dentro, y creo que ha llegado la hora de compartir todos estos pensamientos con otros niños, niñas y familias que pasan por una situación similar a la mía y que, a menudo, te hace sentir solo y diferente", argumenta en el libro.

Dídac se dirige al lector y le pide que, si decide leer su libro, disfruten de la lectura tanto como él ha "disfrutado escribiéndola" y desea que la obra llegue "tan lejos como sea posible, contribuyendo con su venta a mejorar el futuro de otros niños y niñas enfermos y también de sus familias, que tanto lo necesitan".

Una parte de los beneficios del libro se destinarán a la investigación y a atender a los niños enfermos y sus familias del Hospital Sant Joan de Déu, de Esplugues de Llobregat (Barcelona)

El libro incluye ilustraciones imaginadas y elaboradas por la ilustradora, pintora y escritora Carme Solé Vendrell, que ha puesto imagen a más de un centenar de libros desde 1968.

Al final de la obra conocemos al Dídac real a través de una fotografía, en la que aparece en la playa con su juguete favorito, un perro de peluche que le regalaron la madre y el hermano de su amigo Albert, para que le recordara siempre.

 
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