08-02-2020 / 10:20 h EFE

Un hombre ha sido condenado por la Audiencia de Gipuzkoa a penas que suman 15 años de cárcel por violar a una niña de 11 años, amiga de sus hijos, a la que abofeteó, intimidó y amenazó con matarla a ella o a sus padres "si contaba algo".

Además de estas penas de cárcel, la sentencia del caso, a la que ha tenido acceso EFE, impide al procesado comunicarse con su víctima y aproximarse a ella durante 22 años y le condena a ocho años de libertad vigilada tras su excarcelación, así como a compensar a la niña con 20.000 euros.

La resolución judicial declara al inculpado responsable de un único delito de agresión sexual y de otro de amenazas no condicionales, aunque la Fiscalía y la acusación particular, ejercida por el letrado Imanol Díaz Gabarain, reclamaban 30 años y nueve meses, y 43 años, respectivamente, al considerarlo autor de dos delitos de agresión sexual, un delito de maltrato y otro de amenazas.

La acusación particular le imputaba además un delito de secuestro de una persona menor de edad y apreciaba en el caso las agravantes de alevosía; aprovechamiento de las circunstancias de tiempo y lugar; aumento deliberado e inhumano del sufrimiento de la víctima, así como el de obrar con abuso de confianza.

Según el escrito judicial, los hechos ocurrieron sobre las 15.30 horas del 23 de septiembre de 2015, en una localidad del interior de Gipuzkoa, donde el acusado, que por aquel entonces tenía 39 años, abordó a la niña en las cercanías de su centro escolar y, tras preguntarle cómo estaba, la invitó a acudir a su domicilio "para seguir hablando", a lo que ella accedió "en la creencia" de que allí estarían los hijos de éste, amigos suyos.

Una vez en la vivienda, la pequeña se sentó en el sofá, donde el hombre se "abalanzó" sobre ella "con ánimo libidinoso", "aprovechando que estaban solos" , a pesar de que la niña "intentó zafarse e irse" no lo consiguió, ya que él, "aprovechando su superioridad física", la cogió del brazo y la lanzó nuevamente sobre el sillón "en contra de su voluntad".

"Seguidamente -prosigue el texto-, la despojó por la fuerza de toda la ropa que llevaba, le tapó con una mano la boca y le dio una torta para evitar que gritara, a la vez que le decía que si continuaba gritando le volvería a pegar".

No obstante, la niña "volvió a intentar zafarse e irse del domicilio", momento en el que recibió un nuevo tortazo del hombre, que la violó mientras la pequeña lloraba.

Unos cinco minutos después, en los que permaneció "tirado encima de ella" impidiendo que pudiera escapar, el hombre la sometió a distintos tocamientos y reanudó la agresión sexual.

Cuando el inculpado se retiró, la víctima "se vistió apresuradamente, cogió su mochila y se acercó a la puerta para marcharse de la vivienda" pero no acertó a abrirla "inmediatamente" porque el encausado la había cerrado, si bien dejó la llave en la cerradura.

En ese instante, el procesado, "con ánimo de amedrentarla", le advirtió de que, "si contaba algo", la mataría a ella o a sus padres, tras lo que la pequeña abrió la puerta y "salió corriendo atemorizada".

Para condenar al inculpado, la sentencia otorga ahora total "credibilidad" a la declaración de la menor, en cuyo testimonio "persistente" en cuanto a la incriminación no detecta ningún motivo "espurio", a pesar de que ambas familias "se conocían previamente".

Asimismo, la sentencia destaca la existencia de elementos periféricos que refuerzan la tesis de la niña y, en concreto, cita la existencia de una "conducta inapropiada" del acusado hacia la menor cuando, fechas después de los hechos, confundió el número de móvil de la menor con el de su madre y érroneamente envió a ésta un mensaje en el que le preguntó "cómo estaba" y si "tenía frío".

La resolución considera que los hechos son constitutivos de un único delito de agresión sexual, y no de dos como solicitaron las acusaciones, debido a que en los hechos existió una "unidad natural de acción" al ser cometidas las dos penetraciones en el mismo lugar por el mismo individuo contra la misma persona y "separadas solamente por unos cinco minutos".

El texto judicial descarta también la existencia de un delito de maltrato porque el uso de la violencia por el acusado se pena ya en el delito de violación, al tiempo que también rechaza que se produjeran delitos de secuestro, de detención ilegal y de coacciones.

"Es claro -indica la sentencia- que al utilizar la violencia para cometer un delito de agresión sexual" impidiendo a la víctima abandonar el lugar "se le priva momentáneamente no sólo de su libertad sexual sino también de su libertad ambulatoria, al paralizar sus movimientos", si bien esta privación "se encuentra consumida en el delito contra la libertad sexual", concluye el escrito.

 
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