18-02-2020 / 17:01 h EFE

Un informe encargado por la plataforma Güeñes Bizia recomienda el “cese inmediato de la actividad” de la planta de Biomasa Glefaran y la realización de un estudio “en profundidad” de los efectos que ha tenido en la salud de los residentes en Güeñes y Zalla.

El informe está firmado por Fernando Palacios, quien fue científico titular del CSIC de 1986 a 2019; y revisado por Josep Ferrís i Tortajada, fundador y coordinador de la unidad de Salud Medioambiental Pediátrica del hospital La Fe de Valencia, y Eduard Rodríguez-Farré, que también ha estado vinculado al CSIC.

El informe, elaborado “en base a la evidencia de la bibliografía científica”, señala que la incineración de la madera, incluidos el pino y eucalipto, “produce sustancias tóxicas para la salud de las personas” y que “la actividad de la instalación es incompatible con la reducción de gases de efecto invernadero”.

El documento destaca que “la bibliografía consultada es concluyente” y que “las emisiones de la incineración de biomasa forestal”, como la que se realiza en Glefaran para la generación de electricidad, “dañan la salud de las personas” y están relacionadas con enfermedades pulmonares y cardiovasculares.

Para los autores del informe, “cualquier estudio que se realice sobre emisiones o patologías relacionadas” con la instalación “posiblemente dé como resultado lo que ya se conoce a través de estudios en otras zonas”, al encontrarse ambas poblaciones “dentro de la zona de mayor afección de las emisiones de la instalación”.

“La alternativa más coherente con la prioridad de defender la salud es el cese de la actividad de incineración de biomasa forestal”, señala el informe.

Destaca que la actividad “ha tenido lugar en un marco de incumplimiento de diversas prescripciones de la normativa vigente de prevención y control integrados de la contaminación” y que se generan “emisiones peligrosas de diversas sustancias que no han sido objeto de control ambiental”.

“No se ha realizado un estudio en profundidad de las sustancias peligrosas que se emiten, sus cantidades, su toxicidad y ámbito de afección, y tampoco se ha realizado un estudio en profundidad sobre los efectos de las emisiones en la salud a lo largo del periodo de actividad de la instalación”, señala el informe.

Por ello recomienda “el cese inmediato” de la actividad, “puesto que un mayor tiempo de exposición a las emisiones incrementa la severidad de sus efectos en la salud” y “la realización de un estudio en profundidad” para conocer los “efectos” que ha tenido “en la salud de las personas que residen en Güeñes y Zalla”.

El informe concluye que “no se han establecido las medidas preventivas y protectoras que habrían sido necesarias para garantizar la salud” de las personas “al haberse ignorado la emisión de sustancias peligrosas en la evaluación ambiental en su conjunto, específica del procedimiento de Autorización Ambiental Integrada”.

Además, señala que el Departamento de Medio Ambiente “ha incumplido las prescripciones sobre la revisión de oficio de la Autorización Ambiental Integrada de la instalación para incorporar las mejores técnicas disponibles, teniendo en cuenta que la contaminación que está produciendo justifica la adopción de nuevos valores límite de emisión”.

Por su parte, fuentes del Departamento de Medio Ambiente del Gobierno Vasco han asegurado a Efe que las emisiones, que se someten a un control en continuo, se mantienen por debajo de los valores fijados para la actividad.

 
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