05-03-2020 / 12:01 h EFE

Se acerca la hora del ngelus y cientos de fieles se concentran en la baslica del Santuario de Ftima. El culto avanza como cualquier otro da, pero no hay agua bendita, la comunin se entrega en mano y se recomienda evitar los abrazos y el contacto directo con desconocidos.

Son las medidas de prevencin contra el coronavirus que desde esta semana se aplican en Ftima, uno de los mayores centros de peregrinacin mariana, en el corazn de Portugal, golpeado en estos das por la cada del turismo.

El Santuario, que recibe cada ao a unos 6 millones de fieles de todo el mundo, empieza a acusar el impacto. Y no slo por los cambios en el culto. En los ltimos das han cancelado sus visitas 13 grupos, en su mayora procedentes de Corea del Sur e Italia, dos de los pases ms afectados por la enfermedad.

Cancelaciones que, explica a Efe la portavoz del Santuario, Carmo Rodeia, no constituyen, por el momento, un elemento de preocupacin.

"Registramos con normalidad nuestro ritmo de presencias habituales en esta poca del ao", asegura. "Incluso en el pico de la crisis, los peregrinos no desisten de venir al Santuario".

"Acompaamos la situacin con mucha tranquilidad y mucha normalidad". No obstante, admite que tienen su propio "plan de contingencia" por si la situacin se agrava. Aunque prefiere no revelarlo.

EL TURISMO, OTRA VCTIMA DEL VIRUS

En los hoteles de la ciudad, los nmeros no cuadran. La cada de las visitas de peregrinos asiticos e italianos preocupa. El Santuario es el alma de Ftima y su motor econmico.

"Estamos teniendo impacto de cancelaciones", reconoce Alexandre Marto Pereira, director del grupo Ftima Hoteles, que engloba diez establecimientos de la zona.

"Tuvimos cancelaciones fuertes en febrero y ahora la gente est 'wait and see', esperando para ver", contina Marto en una entrevista con Efe.

Las reservas, estima, han cado un 15 por ciento, pero el golpe no es dramtico porque Ftima est en temporada baja. "El problema ser a partir de mayo, junio, julio, pero es una incgnita total".

El impacto del coronavirus en el turismo religioso es global porque, explica Marto, los viajeros de Estados Unidos, Amrica Latina o Asia, compran paquetes con escalas en centros de peregrinacin como Santiago de Compostela (Espaa), Ftima, Lourdes (Francia) y el Vaticano (Italia).

Basta con que alguno de estos destinos caiga para que se resientan todos. "Si Italia o Espaa tiene un problema, es indiferente si Portugal lo tiene o no", resume.

Luisa Sosa no oculta su inquietud. Trabaja en una tienda de venta de objetos religiosos prxima al Santuario. Las ventas, dice, han cado entre un 20 y un 30 por ciento. Pero no pierde la esperanza: "estamos en temporada baja todava".

LA BAZA IBRICA

"Va a ser un ao duro", se sincera Marto. Pero lo importante, dice, no es cmo empieza sino cmo termina.

Su gran apuesta son los dos mercados ms importantes de Ftima: Portugal y Espaa. Dos vecinos que se conocen a fondo y se llevan bien.

"Si este tema del coronavirus contina es posible que la gente de Espaa pueda venir ms, esa es nuestra expectativa. Esto no es slo un problema de salud pblica sino de miedo, y los espaoles conocen muy bien Portugal y los portugueses Espaa. No hay que tomar vuelo, es fcil moverse en coche...".

"La gente se siente segura si est cerca de su casa". Y, en Portugal los espaoles pueden sentirse como en casa y viceversa.

Por eso Marto negocia ya condiciones especiales para atraer a los turistas espaoles.

"Esperamos que las instituciones de Turismo de Portugal se concentren en sus campaas en Portugal y Espaa", confa.

Tambin el Santuario apuesta por el turismo espaol. Mientras caen los grupos de Asia e Italia, crecen los procedentes de Espaa, que el ao pasado supusieron el 20% del flujo a Ftima.

"En los dos primeros meses del ao pasado se anotaron 15 grupos espaoles, y este ao, en los dos meses, 51 grupos", apunta Carmo Rodeia.

SU PROMESA, CUMPLIDA

Diluvia en Ftima, pero el agua no detiene a un puado de fieles que avanzan de rodillas por la gigantesca explanada que da acceso a la baslica de Nuestra Seora del Rosario.

Tiene capacidad para 600 personas sentadas y hoy ha reunido en misa a ms de 200. Una cifra habitual para un da laborable.

Los fieles se acomodan para escuchar misa y, pese a las recomendaciones del sacerdote, algunos abren la boca para recibir la comunin y otros estrechan la mano a sus vecinos de banco. No llevan mascarillas ni parecen tener la menor preocupacin por la amenaza del coronavirus.

"No tiene sentido quedarse en casa escondido y sin hacer nada. Hay que preocuparse, s, pero seguir adelante". Maritza es de Sao Paulo (Brasil) y viaja cada marzo a Portugal. Ftima es una visita obligada.

"No podemos quedarnos parados", insiste. Por eso seguir viaje por tierras portuguesas. Con cuidado, pero con decisin.

Rosa forma parte del colectivo ms vulnerable. Ronda los 70 aos y tiene asma alrgica. Es de Timor Leste y visita Ftima para "cargar bateras". Tiene una fe ciega: "Tenemos que tener fe en Dios", dice. Es su mayor arma contra el virus.

Tambin la portuguesa Elisa Buenaventura tiene fe y est convencida de que la enfermedad "no se transmite tanto como se dice fuera". "No tengo ninguna preocupacin con eso", dice, pero, por si acaso, lleva un desinfectante de manos en la mochila.

A pocos metros de la tienda de recuerdos de la que sale Elisa, un cartel informa sobre las medidas de prevencin contra el coronavirus. A su lado, otro anuncia la III peregrinacin de personas con enfermedades raras.

Muy cerca, los turistas se agolpan en el rea de veladores para encender sus velas. Aqu es imposible evitar el contacto con desconocidos.

"Pedimos su comprensin", reza un aviso de la rectora del Santuario. "Imposible quemar dignamente todas las velas".

"Encienda una sola vela. Su promesa quedar cumplida".

 
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