24-03-2020 / 13:01 h EFE

La emergencia generada por el coronavirus ha obligado también a suspender velatorios y ceremonias fúnebres y las funerarias buscan mitigar la pena de los familiares ofreciendo servicios de atención telefónica o planteando posponer la despedida para cuando haya amainado la tormenta.

Tres empresas del sector han explicado a EFE cómo se han adaptado a la crisis y de qué manera acompañan a las familias a superar la pérdida de su ser querido.

El grupo Mémora se adelantó a lo que se avecinaba y ya el 6 de marzo decidió no ofrecer velatorios ni ceremonias para despedir a los muertos con coronavirus.

En el resto de casos -una vez la Generalitat determinó que en actos públicos el aforo no debía superar el tercio de la capacidad total- limitaron la presencia física a 15 personas por fallecido.

Una limitación que, explica su director de comunicación, Fernando Sánchez, tampoco debió vigilarse demasiado porque la asistencia a los funerales cayó en picado vistas las circunstancias y el peligro de contagio.

A partir de este fin de semana ya no tienen lugar ni ceremonias ni velatorios, solamente las personas más cercanas al difunto pueden despedirse de ella durante una media hora.

En todo caso, desde Mémora recordaron en su momento a los allegados de las víctimas que, de desearlo, disponían de un servicio de streaming para seguir las ceremonias: cinco cámaras y una realización automatizada permiten a los allegados despedirse desde la distancia.

Sánchez explica que se ha reforzado el servicio de atención telefónica y que se ha decidido abrir una nueva línea, en este caso para los profesionales de la salud y el trabajo social que requieran de apoyo ante circunstancias difíciles.

Asegura el director de comunicación de Mémora que en Cataluña no han notado aún un "aumento significativo" de los entierros, cosa que sí ha sucedido, y "de manera notable", en Madrid.

Josep Ventura, director general del área de servicios funerarios de Àltima, relata que desde que comenzó la crisis del coronavirus los muertos por esta causa se entierran "directamente", sin posibilidad de despedirlos de cuerpo presente, aunque indica que también existe la posibilidad de incinerar o inhumar el cadáver.

Ofrecen a los allegados del difunto posponer la ceremonia fúnebre hasta que la situación se haya normalizado al tiempo que han habilitado "un servicio de apoyo psicológico" para lograr superar el trance.

Ya la semana pasada los velatorios se acotaron a dos horas de duración y con un máximo de 15 personas presentes, unas restricciones hoy aún mayores, pues ya no se realizan ceremonias fúnebres y los velatorios deben ser de máximo media hora y con dos o tres personas presentes como mucho.

Aunque Ventura también asegura que la asistencia ya se había reducido de forma drástica y señala "dificultades" para proveer a sus trabajadores del material de protección necesario para evitar contagios.

La gerente del tanatorio de Tarragona, Clara Viñas, cuenta a su turno que en su caso el proceso ha sido similar a lo ya relatado: primero restricción de un tercio del aforo y al final suspensión total de ceremonias y velatorios.

En el entierro en cementerio solo pueden asistir cuatro o cinco personas, contando que estos se celebran además en un espacio abierto.

 
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