11-04-2020 / 10:10 h EFE

La construcción catalana dejará de facturar unos 1.600 millones cada mes que esté parada debido a la crisis provocada por el coronavirus, por lo que el sector urge a las administraciones a tomar medidas para asegurar la actividad de las empresas y facilitar la reanudación de las obras.

El presidente de la Cámara de Contratistas de Obras de Cataluña (CCOC), Joaquim Llansó, ha explicado a EFE que es partidario de que las obras continúen paradas hasta que la pandemia del coronavirus esté más controlada, ya que si las medidas de desconfinamiento se toman con precipitación puede haber un rebrote del virus y empeorar la situación.

Por ello, ya el pasado 19 de marzo pidió a las administraciones públicas que suspendiesen todas las obras que no fuesen de emergencia o estuviesen vinculadas a alguna actividad esencial para evitar el contagio y garantizar la seguridad y la salud de los trabajadores.

Las obras del Estado se paralizaron el pasado día 30 de marzo y antes ya lo habían hecho las de la Generalitat y las del Ayuntamiento de Barcelona, lo que hace que entre el 80 y el 85 % de la construcción en Cataluña esté parada y solo funcionen las obras de mantenimiento esenciales o las relacionadas con sectores claves como el sanitario.

Llansó entiende que después de Semana Santa la construcción seguirá parada, a no ser que llegue una "orden clara" de que los constructores tienen que volver a la actividad.

El presidente de los contratistas advierte que, con esta crisis, algunas empresas se quedarán por el camino y que las más pequeñas tienen tesorería para pocas semanas, aunque cree que la gran mayoría de las constructoras catalanas podrán aguantar un par de meses paradas, siempre y cuando "no se rompa la cadenas de pagos".

Ya pasó en la crisis de 2008 y también en la posterior a los Juegos Olímpicos de Barcelona, cuando, tras el gran impulso de la construcción para tener todo a punto para la cita olímpica, el sector quedó prácticamente paralizado.

Por ello, los contratistas catalanes han pedido que las administraciones acorten el plazo de los pagos, como ya ha hecho el Ayuntamiento de Barcelona, que ha anunciado que va adelantar el pago a sus proveedores a 20 días.

"No nos regalan nada", ha dicho Llansó, que ha añadido que solo quieren que les paguen un poco antes y no con tanto retraso para que los empresarios puedan pagar a sus trabajadores y proveedores e intentar que no se rompa la cadena de pagos.

Llansó considera indispensable que las administraciones estén preparadas para que todo lo que no se haya podido licitar ahora se ponga en marcha lo antes posible una vez pasada la pandemia y que no paralicen los trabajos previos necesarios al inicio de las obras.

Así, ha puesto como ejemplo a la administración catalana, "que no ha suspendido la preparación de proyectos con las ingenierías con las que trabaja".

La urgencia no solo será reactivar la actividad constructora lo antes posible, sino también licitar nuevos proyectos para garantizar la estabilidad de las empresas.

Los contratistas también ha reclamado una tramitación ágil y eficiente de los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) por causa de fuerza mayor y una moratoria en el pago de impuestos durante un plazo de seis meses y, posteriormente, permitir su pago fraccionado en función de las circunstancias, con el fin de evitar el colapso de las empresas y que éstas tengan la necesaria liquidez.

En la construcción catalana, que representa aproximadamente un 20 % del PIB, trabajan unas 250.000 personas de manera directa y otras 25.000 de manera indirecta.

 
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