19-04-2020 / 13:10 h EFE

Ezka, una hembra de quebrantahuesos de 5 años marcada en Navarra, y un macho adulto pirenaico sin marcas han sido los protagonistas del primer intento de cría de esta especie de manera natural en el Moncayo, fuera del entorno del Pirineo.

Pese al fracaso, este intento reproductor del quebrantahuesos es una "noticia extraordinaria" para la conservación de la especie en la Península Ibérica, más aún si se tiene en cuenta la escasa capacidad colonizadora que caracteriza a esta especie, han informado desde el departamento de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente aragonés en un comunicado.

La ocupación de este nuevo territorio en el Sistema Ibérico puede entenderse como una señal de cambio, que parece apoyar la idea de saturación de la población de esta especie en el área pirenaica, y que cobra más fuerza al ser el segundo caso que se produce en España en pocos años, con un intento previo en la Sierra de Aralar (Navarra) en 2018.

El pasado diciembre, la Dirección General de Medio Natural y Gestión Forestal del Gobierno de Aragón hacía pública la presencia continuada de una pareja de quebrantahuesos en el Parque Natural del Moncayo, desde la primavera de 2019, lo que apuntaba a la posibilidad de que finalmente pudiese confirmarse la dispersión natural y nidificación de esta especie en la Comunidad fuera de su área de distribución pirenaica.

Los servicios técnicos y los Agentes de Protección de la Naturaleza en Aragón pusieron en marcha un programa específico de seguimiento, en el que no solo se vigilaban periódicamente a las aves, sino que además les aportaban patas de cordero en puntos específicos y lana para apoyar e incentivar la construcción del nido.

Esta vigilancia permitió a los agentes observar la defensa del territorio por parte de los miembros de la pareja, la construcción de un nido en una de las paredes verticales típicas del Moncayo y la realización de cópulas, indicador de que la pareja parecía consolidada.

De hecho, la hembra llegó a poner al menos un huevo: el cambio de comportamiento en la pareja en torno al nido, y los constantes relevos entre sus miembros, propios de la incubación, así lo atestiguaban.

Pero pasados los 54 días que dura la incubación de esta especie se constató que no se producía traslado de alimento al nido para la ceba de un posible pollo y después de varias jornadas de comprobación, el pasado fin de semana se pudo confirmar que el nido se encuentra vacío.

Pese a esta buena señal para la conservación de esta especie emblemática de Aragón es preciso recordar que el quebrantahuesos es una especie en peligro de extinción a nivel nacional y autonómico, debido fundamentalmente a la mortalidad directa de ejemplares por intoxicaciones, electrocuciones y molestias humanas, a lo que hay que añadir los riesgos inherentes a su reducida población y su, hasta ahora, restringida área de distribución.

 
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