19-04-2020 / 21:00 h EFE

El papel que ha jugado el Ejército de Nicaragua en el marco de la crisis sociopolítica que vive el país desde hace dos años, y que ha dejado cientos de muertos y decenas de miles de nicaragüenses en el exilio, ha sido lamentable, valoró el catedrático y disidente Ernesto Medina.

En declaraciones a Efe, Medina, que es miembro de la opositora Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, consideró que ha sido lamentable por su "silencio" en medio de la crisis y por su "aparente apoliticidad, que nadie les cree".

"El Ejército pudo, en un momento, ser un buen cooperador", opinó el catedrático, que es uno de los rostros visibles de la sociedad civil que quiere lograr una transición en el país centroamericano.

A juicio de Medina, las Fuerzas Armadas pudieron haber enviado una señal si hubieran detenido "al menos la presencia de paramilitares" o de civiles armados afines al sandinista que desmantelaron a la fuerza las protestas opositoras, acción que, según dijo, "está dentro de su mandado constitucional".

"ERROR" NO DESARMAR A CIVILES

"Y no haberlo hecho (desarmar civiles armados afines al Gobierno) fue un error", señaló el también exrector de la privada Universidad Americana (UAM), vinculada a los militares.

Para Medina, el silencio que ha mantenido el Ejército en medio de la crisis, sumado a que permiten colocar la bandera del gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) en sus actos, que es contrario a la Constitución, "es problemático".

"Todavía el Ejército podría jugar un papel para el cambio que necesitamos, de jugar un papel para que se garantice que las (próximas) elecciones sean con un mínimo de transparencia, de orden", apuntó.

"El Ejército podría jugar un papel, pero con lo que hasta ahora han hecho, tampoco me hago ilusiones de que será el Ejército el que nos solucionará esto", agregó.

Medina confió en que serán los nicaragüenses, la sociedad civil y los partidos políticos, "que están consciente de un cambio", los que hallarán una salida a la crisis.

POSICIÓN DEL EJÉRCITO

El pasado 2 de septiembre, el jefe del Ejército de Nicaragua, Julio César Avilés Castillo, acusó a "funcionarios de organismos no gubernamentales" de contactar a militares de su país "para abrir la posibilidad de darle un golpe de Estado" al Gobierno del presidente Daniel Ortega, aunque no aportó pruebas.

El jefe militar dijo que esos funcionarios de diversas ONG "son los mismos que presionaban para que cumpliéramos misiones que no son de nuestra competencia, ignorando o queriendo ignorar las leyes de la República, pretendiendo con nuestra salida provocar una guerra entre hermanos".

Entonces sostuvo que el Ejército "no ha hecho absolutamente nada para llevar a este país a la grave crisis que se dio en abril" de 2018 ni tampoco nada para agravarla, y que "nunca haremos nada para que nos lleven nuestras acciones a arrastrarnos a una guerra porque los que la vivimos jamás la queremos".

Desde abril de 2018, Nicaragua vive una crisis sociopolítica que ha dejado al menos 328 muertos, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), aunque organismos locales elevan la cifra a 684 y el Gobierno reconoce 200 y denuncia un supuesto intento de golpe de Estado.

 
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