27-04-2020 / 12:41 h EFE

La buena coordinación fue la clave del éxito del confinamiento que se llevó a cabo en febrero en el hotel Adeje (Tenerife) donde se detectó un caso de coronavirus y que concluyó con siete positivos, seis de ellos en el mismo núcleo de turistas, en una operación que implicaba a los 893 huéspedes, 263 trabajadores y 71 miembros de los servicios sanitarios.

Esta es la conclusión de un artículo publicado en la revista "Emergencias" y del que son autores los directivos de la Gerencia de Atención Primaria de Tenerife y del Servido de Urgencias Canario (SUC) que coordinaron el operativo durante el confinamiento, junto con los miembros del grupo que se conformó para convertir ese complejo turístico en un "hotel medicalizado".

Las claves del éxito, concluyen, fueron la creación de un equipo bien coordinado, multidisciplinar, con procedimientos claros, bajo un liderazgo colaborativo y con un objetivo común, donde todos los profesionales tenían su papel y su valor.

También destacan el haber dispuesto de todos los recursos humanos y materiales necesarios y la coordinación "ejemplar" con todas las instituciones involucradas en el seguimiento y salida de los huéspedes del hotel.

El artículo lleva por titulo "Primeras medidas de salud pública para la contención del Covid-19: cuarentena de un hotel" y está accesible en la web de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias, editora de la revista.

Se indica en el artículo que fue necesario aplicar "una logística sanitaria y organizativa basada en la medicina de catástrofes pero adaptada a un entorno urbano, en unas situaciones médicas singulares" y un escenario "sin precedentes en España".

Explican que las situaciones más próximas son las del Hotel Metropole, en 2003 durante la epidemia del SARS, y la del Hotel Metropark, en 2009 por el H1N1 (gripe A), ambos en Hong Kong, en los que se tuvo que realizar una cuarentena de siete días a los huéspedes.

El Servicio Canario de la Salud (SCS) puso en cuarentena al hotel y organizó un dispositivo sanitario de emergencia, coordinado por la Gerencia de Atención Primaria de Tenerife y el SUC, en el que, además de sanitarios propios, participaron profesionales de los dos hospitales de referencia de Tenerife.

Participaron en este dispositivo 71 profesionales (13 médicos, 42 enfermeros, 4 auxiliares administrativos y 10 técnicos de gestión logística), reforzado con voluntarios del Grupo de Intervención Psicológica en Emergencias y Catástrofes y con traductores de la Confederación Española de Federaciones y Asociaciones Profesionales de Guías de Turismo.

A los anteriores se añadieron efectivos de la Policía Nacional, Autonómica y Local y el equipo de profesionales del hotel.

Los profesionales identificaron 22 retos organizativos, logísticos y asistenciales, a los que el dispositivo de emergencia tuvo que enfrentarse y solucionar de forma rápida, "con el objetivo de convertir un hotel en un pseudohospital, con clientes sanos, clientes sospechosos de Covid-19 por contacto estrecho, y la incertidumbre sobre el nivel de contagio a otros huéspedes y profesionales del hotel".

Seis de los retos identificados fueron logísticos, como crear un dispositivo sanitario fuera del hotel con todos los recursos necesarios de apoyo sanitario y gestión clínica.

Nueve eran los retos sanitarios, como la identificación y contención de los posibles casos positivos a partir del caso cero, realizar las pruebas necesarias y obligar a un confinamiento estricto y asegurar una atención sanitaria adecuada a aquellos huéspedes que tenían otros problemas de salud, en algunos casos de gravedad.

Cinco eran los retos legales, como establecer una comunicación fluida con las embajadas y consulados de los países de las 24 nacionalidades de los huéspedes, para proceder a su salida antes de la finalización de la cuarentena, y varios sociales (presión mediática y estigma).

Los autores del artículo señalan que "los acontecimientos después del confinamiento del hotel son bien conocidos, habiendo sentado un precedente que ha dado lugar al uso de los hoteles como recursos asistenciales y de confinamiento de pacientes leves".

Añaden que la cuarentena "estuvo justificada como medida de salud pública, ya que el conocimiento sobre el agente infeccioso era escaso en el momento de dictar la orden de confinamiento".

Destacan que la capacidad organizativa, el triaje y las medidas de protección de salud pública "han demostrado su indudable valor para contener situaciones que afectan a grandes masas de población en circunstancias diversas".

Los autores del trabajo son Clara Gironés-Bredy, directora médica de la Gerencia de Atención Primaria de Tenerife y profesora asociada de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de La Laguna, y Marcela Posca-Maina, directora territorial del SUC de la provincia de Santa Cruz de Tenerife.

También lo firman Ramón Pinto-Plasencia, director de Enfermería de la citada gerencia; Vinita Mahtani-Chugani, médica de Atención Primaria e investigadora adscrita a la Unidad de Investigación del Hospital Universitario Nuestra Señora Candelaria y la Gerencia, así como el grupo de trabajo "Hotel Medicalizado Tenerife Sur Covid-19".

Este grupo lo formaban principalmente sanitarios de Atención Primaria, SUC, de los dos hospitales universitarios de la Isla (HUNSC y HUC) y de la Dirección General de Salud Pública del SCS.

 
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