27-04-2020 / 14:50 h EFE

Los médicos intensivistas creen que para iniciar el proceso de desescalada que pondrá fin gradualmente al desconfinamento hay que estar preparados para doblar o hasta, incluso, triplicar el número de camas de las UCI, ante la posibilidad de que se produzca un rebrote de la COVID-19.

Así lo ha señalado a Efe el presidente de la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC), Ricard Ferrer, quien ve "muy razonable" la propuesta del Comité de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) sobre que las comunidades deben estar listas para doblar las camas de UCI al iniciar la desescalada por si se producen rebrotes.

"Todo depende del rebrote: si es de una magnitud controlada será suficiente con doblar las camas, pero si vuelve a haber una circulación importante del virus, necesitaremos triplicarlas", ha señalado el doctor Ferrer, quien, no obstante, ha confiado en que las medias que se tomen sean las adecuadas y en la responsabilidad de la ciudadanía.

Aunque se desconoce aún cómo va a ser el desconfinamiento, este experto ha advertido de que "no nos tendría que coger con el pie cambiado" como ocurrió cuando se declaró la pandemia, "que nos obligó a hacer esa expansión de las camas de UCI de un 200-300 %".

Por ello, Ferrer, jefe del Servicio de Medicina Intensiva del Hospital Universitario Vall d'Hebron de Barcelona, defiende mantener los nuevos espacios habilitados, quizá no abiertos ni en funcionamiento, pero sí equipados y listos por si hubiera una segunda oleada, una vez empiece la desescalada.

Hay comunidades como Madrid y Cataluña en las que las UCI están todavía muy expandidas, por encima del 100 % de su capacidad, ya que han tenido que llegar a un 200-300 % en momentos de más carga. "¿Cómo se hizo? Parando actividad quirúrgica y generando espacios nuevos".

En estas comunidades se trataría de mantener esos espacios con el equipamiento que se les dio en su momento, ha señalado el doctor Ferrer, quien ha incidido en que "la nueva normalidad tiene que ser con más camas UCI de las que teníamos en el momento de partida: si no, va a ser imposible".

Reconoce que es difícil "porque lógicamente hay mucha presión" para retomar los programas quirúrgicos y toda la actividad sanitaria no asociada a la COVID-19. "Esa es la principal dificultad".

Las comunidades menos afectadas, que no tuvieron que aumentar la capacidad de sus UCI, "tendrán ahora que crecer lo que no crecieron en su momento y es un reto importante porque hay que conseguir espacio y equipamiento".

A la pregunta de quién va a ocupar en los próximos meses las camas de las ucis, este intensivista responde que los viejos casos de la COVID que continúan surgiendo, el nuevo goteo de casos que va a ser más o menos intenso en función de cómo sea el desconfinamiento y pacientes que están pendiente de una cirugía desde hace dos meses y no pueden esperar más.

Pero, además, el alivio del confinamiento va a suponer un aumento de los accidentes de tráfico y laborales, que también van a requerir ingresos en estas unidades.

"Hay que explicar que las UCI son el cojín que tenemos para todo: cuando la gente tiene un accidente de tráfico, acaba en la UCI; cuando va a trabajar y tiene un accidente laboral acaba en una UCI; y cuando no hay camas porque están los pacientes de COVID, es un problema especialmente importante", advierte.

Ahora se está trabajando en lograr espacios para todos esos casos, "a medida que vamos desescalando a los pacentes con la COVID", pero queda un grupo "importante", en torno al 20-25 %, algunos de los cuales llevan más de 30 días ingresados, "que van a salir de la UCI muy lentamente".

El doctor Ferrer considera que harán falta al menos dos meses para que las ucis vuelvan a la situación en la que estaban en el mes de febrero, aunque vaticina que va a haber un goteo de casos: "Dependiendo de la frecuencia de ese goteo, podremos ir volviendo a la normalidad más o menos rápido".

La lectura que saca de esta crisis es que el confinamiento llegó tarde y ahora el desconfinamiento "tiene que ser muy monitorizado y, en cuanto se detecten incrementos de casos, intentar arrinconarlos lo antes posible. Y, a lo mejor, algunas medidas se tienen que repensar y dar un paso atrás".

"No es fácil cuando no hay una acción-reacción inmediata. Si el virus empezó a circular ayer con la salida de los niños, que se produjeron ciertas aglomeraciones, yo no veré ingresos en la UCI hasta dentro de dos semanas", advierte.

 
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