28-04-2020 / 20:40 h EFE

Canadá ha incrementado en los últimos días la vigilancia en la cadena de suministro de alimentos del país ante las dificultades que está causando la pandemia de la COVID-19 en mataderos, plantas de procesamiento cárnicas y la agricultura.

Este martes, Australia se unió a una iniciativa internacional promovida por Canadá para garantizar el funcionamiento de las rutas de transporte y cadenas de suministro internacionales durante la pandemia.

Al grupo, formado ahora por quince países, también pertenecen entre otros Brasil, Francia, México, Marruecos, Perú y Reino Unido.

El pasado 17 de abril, el grupo liderado por los ministros de Asuntos Exteriores de los 15 países y conocido como Grupo de Coordinación Ministerial sobre la COVID-19 (GCMC), emitió una declaración conjunta en la que se defendía la cooperación global para "mitigar la alteración sin precedentes a la economía, comercio y viajes globales".

El grupo también señaló la "importancia de mantener las rutas aéreas, terrestres y marítimas y la conectividad de la cadena de suministro", tanto para el retorno de turistas varados en el extranjero como para la distribución de equipamiento médico y alimentos.

Para Canadá, uno de los principales productores mundiales de cereales destinados para la exportación pero también un país que depende de las importaciones para cubrir sus necesidades alimentarias, los trastornos que está causando COVID-19 a la distribución de alimentos es una de las principales preocupaciones.

El brote epidémico de la COVID-19 en varias macroplantas que procesan productos cárnicos en Estados Unidos y Canadá preocupa a Ottawa por la probable subida de los precios de la carne y el posible desabastecimiento en las próximas semanas.

La planta de procesamiento cárnica que la empresa Cargill tiene en las cercanías de la ciudad canadiense de Alberta, la más grande del país y que procesa cada día 4.500 reses, más de una tercera parte de la capacidad procesadora de Canadá, ha tenido que cesar su producción tras la muerte de un trabajador y el contagio de otros 484.

De hecho, la planta de Cargill se ha convertido en el mayor brote infeccioso de COVID-19 de Canadá.

Otra importante planta de procesamiento cárnica de Alberta, la planta JBS en la localidad de Brooks, también está afectada por otro brote de COVID-19 que ha causado la enfermedad a 67 trabajadores.

Varias plantas de procesamiento cárnicas en la provincia de Ontario, la principal de Canadá, también están afectadas por brotes de COVID-19. En concreto, la principal planta que procesa cerdo dejó ayer de producir, y se mantendrá cerrada durante una semana, por la enfermedad.

Pero los problemas no sólo afectan al sector cárnico. Los productores de patatas del país, que el año pasado produjeron 4,8 millones de toneladas, han advertido a las autoridades que el cierre de restaurantes en todo norteamérica para limitar la propagación de COVID-19 está provocando que la cosecha de este año no tenga destino.

La asociación de productores de patatas de Canadá advirtió que sus asociados acumulan en estos momento 1,4 millones de toneladas del tubérculo y que sin garantías en el mercado, muchos se están planteando no plantar más patatas en la primavera lo que provocará una caída de la producción esta temporada de al menos un 15 %.

 
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