18-05-2020 / 10:30 h EFE

El terapeuta manual José Luis Zamora afronta esta fase 1 de desescalada desde su clínica en València con buenas expectativas y pacientes que presentan sobre todo dolencias osteomusculares causadas por el confinamiento que, de no tratarse ya, sobre todo por la incertidumbre y la crisis, pueden agravarse.

Zamora, que regenta el Centro Sinergia, señala a EFE que la vuelta a la actividad comienza con "bastante gente", en su inmensa mayoría pacientes ya conocidos, aquejados de "dolencias de espalda, contracturas, en zona del trapecio y cuello que pueden tener una relación con el periodo de confinamiento y malas posturas de vida cotidiana".

La reacción de la gente a la 'nueva normalidad' y la situación económica derivada por la pandemia del coronavirus siembran la duda en gran parte de los negocios, como el suyo, que vuelven a la actividad en esta fase 1 de la desescalada del confinamiento.

Zamora levanta de nuevo la persiana de su consulta de terapias naturales de acupuntura, quiromasaje y quiropraxia con esas dudas y con la certeza de que las dolencias osteomusculares por el confinamiento centrarán su trabajo en los primeros días de su vuelta a la actividad, del mismo modo que destaca la importancia de las nuevas medidas de seguridad para evitar contagios de la COVID-19.

BUENA RESPUESTA EN LA PRIMERAS SEMANAS, ¿Y LAS SIGUIENTES?

Pese a esas buenas expectativas a corto plazo, las dudas surgen en torno a si esta tendencia en la reapertura se mantendrá en las siguientes semanas, ya que los pacientes que han llamado vienen de un periodo largo sin tratamientos y con problemas agravados por la cuarentena y falta de actividad, mientras que el resto puede ser reacio a acudir con la frecuencia que lo hacía antes por diferentes motivos.

Entre esas causas que pueden hacer resistirse a acudir a su centro está la adaptación de la gente a la "nueva normalidad". "Más que miedo, percibo respeto o algo de preocupación. La respuesta inicial ha sido buena, y veremos la semana que viene si se mantiene la tendencia o eran pacientes muy necesitados de tratamiento y el ambiente de preocupación hace que muchas personas se puedan retraer. Habrá que esperar", explica.

Además, aunque reconoce que el hecho de haber estado dos meses sin ingresos no ha supuesto un grave problema en su caso por sus circunstancias personales, le preocupa la situación económica en la que puede quedar buena parte de la sociedad y sus repercusiones.

"Venir a consultas como la nuestra cuesta un poco de dinero y la gente tendrá que priorizar los gastos; la afluencia de pacientes se puede ver mermada por el miedo inicial -a los contagios-, pero principalmente debido a que la capacidad económica se haya visto mermada", apunta.

También advierte de que una de las consecuencias de no acudir a estos centros será el agravamiento de las dolencias: "Antes, cuando el problema aparecía, el paciente venía enseguida y en unas pocas sesiones se solucionaba. Ahora, al resistirse a venir, el problema irá en aumento y cuando se decida dar una solución el tratamiento y la recuperación se alargará o no tendrá la eficacia que debería".

Por ello aconseja que la gente se anime a acudir a su centro de confianza porque cualquier tipo de trastornos, tanto a nivel físico como psicológico, debe ser tratado por profesionales, del mismo modo que anima a mantenerse activos y que mantengan las medidas de protección y distancia que la Administración marca en cada fase.

MEDIDAS DE PROTECCIÓN EN LA CONSULTA Y DE LOS PACIENTES

Sobre las medidas de protección adoptadas, Zamora explica que lo primero que hace es informar a los pacientes de que si tienen la sospecha de algún síntoma de COVID-19 antes de acudir deben ir al médico y si no hay problemas, citan previamente a cada paciente por teléfono y espacian las visitas lo suficiente para que no tengan que compartir sala de espera; ese tiempo, además, les permite higienizar los espacios de la clínica.

Una vez en consulta, se les pide que acudan con mascarilla y guantes, pero en el caso de que no tuviera se les proporciona allí. "Todo el material ahora es desechable. Se ha prescindido de toallas, sábanas, cojines, mantas tradicionales y se ha sustituido por versiones desechables y algunos utensilios de material sintético para poder desinfectar", explica.

En su caso, usa mascarilla, guantes y bata desechable que sustituye entre tratamientos. "Además, el tiempo que doy entre pacientes es de 30 minutos para limpiar, desinfectar y lavar suelo y sillas que haya podido estar en contacto con el anterior paciente".

Zamora comenta que ha recibido información sobre estas medidas por parte de distintas asociaciones de terapias naturales y complementarias para minimizar al máximo el riesgo de contagio de COVID-19.

 
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