18-05-2020 / 18:20 h EFE

El 32,5 % de los ocupados españoles tiene capacidad para teletrabajar, aunque en Castilla-La Mancha el dato se sitúa en el 28 por ciento, según un estudio elaborado por Fedea, que eleva este potencial en el sector servicios, situando la tasa en el 50 % en el caso de la Administración Pública, educación y actividades sanitarias.

El informe revela que la capacidad de teletrabajar es también mayor en actividades como la intermediación financiera, seguros, actividades inmobiliarias, servicios profesionales, científicos, administrativos, así como en el transporte y almacenamiento, información y comunicaciones.

Por regiones, sitúa el mayor potencial del teletrabajo en Madrid (38,6 %), Cataluña o País Vasco (ambas cercanas al 35 %) y, el menor, en Extremadura (27,8 %) y Castilla-La Mancha (28 %).

En cualquier caso, el potencial de teletrabajo en España se sitúa por debajo del calculado para Alemania (42 %) o Estados Unidos ( 37 %).

Fedea recuerda que, según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) de 2019, sólo el 4,8 % de ocupados trabajaban habitualmente desde casa y solo un 3,5 % lo hacían algunas veces, tasas muy inferiores a la media comunitaria (10,8 %).

El contexto de la pandemia por el COVID-19 ha llevado a realizarse desde los hogares muchas actividades que venían siendo llevadas a cabo en los centros de trabajo, una opción que muchas empresas podrían optar por extender a un periodo más amplio de tiempo, al menos mientras exista un alto riesgo de contagio.

"Es más, la pandemia podría originar un cierto salto permanente de nivel en la intensidad en el uso del teletrabajo", señala Fedea.

El estudio relaciona además la incidencia sanitaria del COVID-19 y el potencial para teletrabajar, aunque pueden influir otros factores explicativos.

En ese sentido, explica que, por ejemplo, Madrid, que es la región con mayor potencial para teletrabajar, ha tenido una de las mayores incidencias relativas de la pandemia, pero no puede cuantificar cómo ese mayor potencial para trabajar a distancia "ha permitido un menor impacto de la pandemia".

El informe tampoco aprecia una relación evidente entre una menor destrucción de empleo (sumando parados y afectados por ERTE) y el potencial para teletrabajar, aunque sí reconoce que el trabajo a distancia ha evitado en muchas ocasiones el recurso a medidas de regulación de empleo.

Fedea apunta también a la amplia digitalización de muchas actividades laborales y las posibilidades y calidades del acceso a Internet desde los hogares como elementos que han facilitado el distanciamiento social y el teletrabajo, si bien aprecia "una importante asimetría en la amplitud del despliegue en las redes entre las áreas urbanas y las rurales en España".

Por ello, ve necesario disponer de un fondo europeo de recuperación para tratar de reducir esa desigualdad territorial y entre individuos, así como para invertir en aquellas áreas donde la digitalización está todavía muy rezagada.

 
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