01-06-2020 / 12:32 h EFE

Rezos con mascarilla y una misa con aforo limitado y distancia social han marcado esta jornada de Lunes de Pentecostés en Zamora tras la suspensión, por la pandemia del coronavirus, de la tradicional romería de la Virgen de la Concha hasta la vecina localidad de La Hiniesta.

Esta multitudinaria peregrinación, que tiene su origen a finales del siglo XIII, es una de las romerías más antiguas de España y el año pasado cumplió su 729 edición.

La Cofradía de Nuestra Señora de San Antolín o de la Concha, que en dos años celebrará su 950 aniversario, ha organizado varios actos simbólicos de carácter religioso en este día que es fiesta local en Zamora.

Entre los actos, se ha celebrado una misa a las diez de la mañana en la céntrica iglesia de San Vicente de la ciudad con aforo limitado y distancia social, y que además se ha retransmitido por redes sociales.

Además, la Virgen de la Concha, que es patrona de la ciudad de Zamora, permanece expuesta en sus andas y rodeada de flores en el interior del templo para que los fieles puedan venerarla, con la obligación de acceder a la iglesia con mascarilla y cumplir la distancia social.

El presidente de la Cofradía de la Virgen de la Concha, Ricardo Flecha, ha explicado que el objetivo de organizar estos actos simbólicos es que "la patrona esté presente en la ciudad y en la mente de los zamoranos durante la festividad", que en años anteriores ha llegado a congregar hasta a 10.000 personas.

En la romería, que este lunes no ha podido cumplir su 730 edición, miles de zamoranos acompañan a la Virgen de la Concha durante el trayecto de ocho kilómetros que separa la capital de la vecina localidad de La Hiniesta.

Uno de los momentos más emblemáticos de la peregrinación romera es cuando la comitiva de la procesión es recibida por los vecinos del pueblo de La Hiniesta a las afueras de la localidad y se efectúa el tradicional baile de pendones y el intercambio de bastones de mando entre los alcaldes de los dos municipios en señal de hermanamiento.

El alcalde de Zamora, Francisco Guarido, ha explicado que los vecinos de Zamora y de La Hiniesta se unen en "un espontáneo hermanamiento de siglos y tradición", pero que este año los vecinos de las dos localidades están unidos, como todo el mundo, en la desgracia de una pandemia que impide realizar actividades masivas.

"Por prudencia no hay romería, pero protegeremos la salud porque sin ella no hay fiestas", ha manifestado Guarido.

Eso no impedirá, según el alcalde, "que en cada corazón la fiesta siga viva".

Francisco Guarido ha destacado que esta unión en la fiesta simboliza la realidad de la unión que es necesaria entre pueblo y ciudad.

"Cercanía y agradecimiento nos muestra el pueblo de La Hiniesta este día. Lo mismo que debemos mostrar los zamoranos a quienes desde toda la provincia vienen a formar parte de la ciudad, que sin ellos no existiría, y a quienes acogemos con los brazos abiertos", ha señalado.

En el interior de la iglesia de Santa María la Real de La Hiniesta se ha colocado una lona con la imagen de la Virgen de la Concha, al no poder celebrarse una procesión que rememora la primera visita que realizó la patrona de Zamora a La Hiniesta en el año 1291, con motivo de la apertura de este templo gótico.

 
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