03-06-2020 / 20:00 h EFE

El Centro de Artes Visuales Fundación Helga de Alvear de Cáceres celebra hoy su décimo aniversario con la mirada puesta en el Covid-19 y la transformación en museo de arte contemporáneo, con un nuevo edificio y la readaptación de funciones del actual, que se prevé inaugurar a finales de 2020 con más de 3.000 obras de fondos propios.

"Pese a la incertidumbre sobre la posibilidad de que haya rebrotes y que afecte a la movilidad, lo cierto es que nuestro deseo es que la inauguración se produzca este año”, explica a Efe María Jesús Ávila, coordinadora del centro.

Esta experta, con la galerista hispanoalemana, de 84 años, recluida debido a la pandemia, pilota ahora un proyecto que posicionará a su Extremadura natal en la punta de lanza del arte europeo.

Un nuevo edificio que albergará la colección privada más importante de España y una de las más destacadas de Europa.

Este espacio que, desde que abriera sus puertas en 2010, ha organizado una decena de exposiciones para mostrar más 800 obras, más de mil visitas guiadas y centenares de talleres para trasladar el gusto por el arte contemporáneo a las aulas.

“La denominación de museo es el nombre más noble y completo al que podemos aspirar; realmente no todos los centros pueden conseguirla porque no albergan una colección propia. Los fondos de Helga de Alvear son fundamentales para entender la magnitud de este proyecto”, asegura Ávila en conversación telefónica.

“Con la nueva ampliación nos vamos a convertir en un punto de referencia y un polo de atracción muy importante para Cáceres y Extremadura”, valora la coordinadora, que entiende que el centro ha sido un catalizador del turismo de calidad que “ha recalado en la ciudad, más allá del atractivo de su casco histórico”.

La ampliación del edificio, avanza Ávila, ya está finalizada y suma 5.000 metros cuadrados a los 3.000 ya existentes en la sede principal, denominada Casa Grande.

Ahora, se dispondrá de una nueva entrada por la calle Camino Llano, además de la principal por Pizarro, en pleno centro histórico cacereño).

La inversión es de 10 millones de euros, cinco financiados por la Junta de Extremadura y el resto por la galerista, para poner en pie un ambicioso proyecto del arquitecto Emilio Tuñón, que establece un ajustado diálogo con la Casa Grande, crea un recorrido público peatonal, reordena urbanísticamente la zona y comunica el casco histórico con el área urbana.

Precisamente, ahora resta reordenar los espacios de esa Casa Grande para finiquitar esta gran obra que arrastra casi dos años de retraso y que la pandemia de coronavirus ha puesto en jaque.

En la Casa Grande falta por reordenar el área administrativa y convertir algunos de sus espacios actuales en salas de exposiciones temporales, centro de documentación y área de servicios educativos.

"Somos conscientes de nuestro carácter periférico, pero entendemos que las cifras de visitantes nunca deben justificar las inversiones; debe basarse en la rentabilidad sociocultural del proyecto a medio y largo plazo”, argumenta Ávila cuando ofrece, tímidamente, los datos de afluencia en esta primera década: alrededor de 170.000 personas.

Reconoce que está “muy lejos de los que puede ofrecer un Museo del Prado”.

“Pero nuestra voluntad es convertirnos en un centro de reflexión crítica, de contemplación estética en el que se puedan desarrollar capacidades individuales. Donde se apueste por la formación y la información; la inclusión y la igualdad“.

La elección de Cáceres para albergar su colección le valió a la galerista Helga de Alvear la concesión de la Medalla de Extremadura en el año 2007, la más alta distinción autonómica.

 
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