08-06-2020 / 14:01 h EFE

Los profesores universitarios sienten la necesidad de recibir formación didáctica para impartir una docencia de calidad en un entorno no presencial, según una investigación realizada por la Universidad de Navarra (UN) para conocer el impacto de la crisis de la COVID-19 en la educación superior.

Aunque en menor grado, los profesores también consideran oportuno recibir formación técnica para optimizar el uso de las plataformas tecnológicas como apoyo a la docencia, pero la solución es didáctica, no tecnológica.

Así lo revela la UN en una nota, en la que traslada los resultados de la encuesta entre 2.113 profesores y estudiantes del centro, que han opinado sobre la experiencia de estos meses y con la que la UN pretende escuchar las opiniones de los principales afectados e identificar áreas de mejora.

El estudio ha sido realizado por el Centro de Gobierno y Reputación de Universidades, en coordinación con los Vicerrectorados de Alumnos y Ordenación Académica y el Instituto de Ciencia de los Datos e Inteligencia Artificial de la Universidad de Navarra.

Así, transcurridos dos meses de docencia y un mes adicional de exámenes, el balance de los profesores y alumnos de la Universidad de Navarra coincide y es moderadamente positivo, ya que el 82,8 % de los estudiantes se declara satisfecho con la docencia no presencial recibida, mientras que esta misma valoración se sitúa en el 89,3 % en el caso de los profesores.

Los docentes conceden una elevada importancia a disponer en sus lugares de trabajo de recursos adecuados (ordenador, webcam, auriculares o micrófonos), con una nota media de 4,02 sobre 5. También se considera relevante a la adaptación electrónica de los materiales docentes (manuales de asignaturas o apuntes) con una nota media de 3,61 sobre 5.

El profesorado valora de forma positiva una mayor coordinación entre los docentes del centro y agradecen que se puedan compartir experiencias entre ellos. Sugieren fomentar la docencia personalizada y las herramientas de asesoramiento con el alumno.

El estudio identifica los problemas más frecuentes que los profesores han encontrado, como una mayor dedicación y dificultades para la conciliación familiar; complejidad de la coordinación con otros profesores en la planificación del trabajo, medios técnicos y didácticos insuficientes, problemas para la adaptación personal a un entorno no presencial y obstáculos para investigar.

Por su parte, los estudiantes puntúan de forma positiva sobre todo la disponibilidad de los profesores para atender sus preguntas y dudas, así como la información rápida y clara de la Universidad o Facultad respecto a la docencia.

“Hemos aprendido que los alumnos necesitan sentir que el profesor es cercano y atento a sus dificultades personales y de aprendizaje. El compromiso del profesor genera la confianza del alumno”, afirma el vicerrector de Alumnos, Tomás Gómez-Acebo.

También ha sido positivo para ellos el hecho de mantener el calendario de clases y de exámenes y del final de curso. Además, valoran favorablemente la calidad de las plataformas para las clases y exámenes no presenciales, así como la rapidez para resolver los problemas técnicos.

El mayor desafío de los alumnos ha sido la realización de los exámenes, para los que dicen haber requerido más tiempo y mejores condiciones. También se ha percibido un aumento de la carga de trabajo durante el confinamiento, una sensación que también es percibida por el profesor.

Entre otras cuestiones, los estudiantes sugieren clases más cortas y dinámicas para facilitar la atención, fomentar la participación del alumno y que se graben para facilitar el estudio.

 
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