10-06-2020 / 10:00 h EFE

El Parlamento tunecino no consiguió hoy la mayoría necesaria para aprobar una moción que reclamaba al Estado francés que pidiera disculpas oficiales a Túnez por los crímenes presuntamente cometidos durante la época del protectorado, entre 1881 y 1956, y el saqueo de sus riquezas naturales tras la independencia.

Presentada por la coalición islamo-nacionalista Al Karama, tercera fuerza política con 19 diputados, la propuesta recibió 77 votos a favor, cinco en contra y 46 abstenciones, muy lejos de los 109 afirmativos que se necesitaban, tras una larga y enconada sesión que terminó después de la medianoche en un hemiciclo fragmentado y con 89 legisladores ausentes.

La mayoría, miembros del partido conservador de tendencia islamista "Ennhada", primera fuerza en la Cámara, y del populista "Qalb Tounis", segunda fuerza.

"Ya es hora de que Francia se disculpe ante el pueblo tunecino", declaró el presidente de la formación, Seifeddine Makhlouf, que horas antes denunció coacciones sobre los diputados.

Makhlou, conocido como el abogado de los yihadistas, culpó a Francia de aliarse con el régimen dictatorial, tanto durante el mandato de Habib Bourguiba, que permaneció tres décadas en el poder, como el de Zine El Abidine Ben Ali, que duró otros 23 años hasta la llamada "Revolución de los Jazmines" en 2011.

Por ello, los conservadores reclaman indemnizaciones para sus víctimas y la publicación de todos los archivos históricos relacionados con el periodo colonial.

Por su parte, el parlamentario independiente y exmiembro del Al Karama, Ridha Jaouadi, acusó al país europeo de llevar a cabo un "invasión cultural" a través de centros "que son más peligrosos que las bases militares" y de "destruir" la moral y los valores tunecinos, en referencia al matrimonio entre personas homosexuales.

"Incluso si es una demanda legítima, se trata de una maniobra política para satisfacer a su base electoral, muy sensible a este discurso político, y molestar al presidente Kais Saied, ya que la diplomacia es una de sus prerrogativas. Cuestionar al principal socio del país incomoda también al Gobierno, que no estará satisfecho con lo que está ocurriendo hoy en el Parlamento", explicó a Efe el politólogo Selim Kharrat.

Para el historiador tunecino Béchir Yazidi, el principal problema es el desconocimiento de la historia del país por parte de los artífices de esta iniciativa, que puede perjudicar las relaciones bilaterales y la situación de los más de 700.000 tunecinos residentes en Francia.

"Makhlouf ha evocado acontecimientos que nunca han existido, que son una aberración, y se convierten en una referencia para muchos. Se refiere, por ejemplo, a que Bourguiba, nacido en 1903, ofreció a Francia el hierro necesario para la construcción de la Torre Eiffel, inaugurada en 1889", se lamenta.

"Tras la independencia había problemas con Francia en el ámbito político y militar pero en el económico la relación se mantuvo porque Túnez no podía gestionar el país con total independencia; necesitaba acuerdos con muchos países, incluida Francia. Esta tenía ventajas y privilegios e hizo todo lo posible por mantener su influencia. ¿Se puede evitar esto?", se pregunta este profesor universitario.

Mientras tanto, organizaciones de la sociedad civil instan al Parlamento a acelerar la creación del Tribunal Constitucional, pendiente desde 2015, o poner en marcha las recomendaciones de la Instancia Verdad y Dignidad (IVD), que investigó la corrupción y las violaciones de los Derechos Humanos ocurridos en el país durante las últimas seis décadas.

 
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