12-06-2020 / 16:00 h EFE

La murciana Inés Madrigal ha anunciado que su "viaje por la justicia junto a las víctimas de miles de casos de bebés robados ha terminado" tras la sentencia del Tribunal Supremo que considera no probada la detención ilegal en su caso aunque confirma el delito de falsedad y la ilegalidad de su adopción en 1969.

La resolución del alto tribunal no se pronuncia sobre la prescripción de los delitos atribuidos al doctor Eduardo Vela que determinó la Audiencia Provincial de Madrid, y que recurrieron tanto la Fiscalía como la acusación, porque el ginecólogo ha fallecido.

"Fui un cachorro, una cría humana sin valor cuya partida de nacimiento fue falsificada por un médico sin escrúpulos que colaboró en muchos otros casos de adopciones irregulares, partos secretos o inscripciones fraudulentas, que colaboró con sor María y que manejaba bebés como el que maneja ratas de laboratorio", dice Inés Madrigal en un comunicado.

Y añade: "Nos dieron la razón en la Audiencia Provincial pero siempre quise ser honesta y cuando supe sin género de dudas que no fui robada y que mi madre biológica se vio obligada a dejarme en adopción no dudé en poner esa nueva verdad en manos de la justicia".

"Tantas historias de separaciones forzadas, tantos relatos de mujeres obligadas a separarse de sus hijos, tantas vidas robadas y tanto asqueroso negocio con seres humanos, porque se vendieron niños aunque muchas familias no supieran que los estaban comprando", advierte Inés Madrigal.

Explica que por eso aunque supo que no fue robada siguió adelante con el recurso en el Supremo.

"Seguimos luchando con la esperanza de que el alto tribunal se apiadase de nosotros, que fallara a favor de la causa de los débiles, que se pronunciase diciendo que no importe cuándo se roba a un bebé, que ese delito debe seguir siempre vivo y los culpables deben pagar por ello sin importar cuándo se denuncien los hechos", agrega.

Inés Madrigal señala que el Supremo le da la razón en cuanto a que "Vela delinquió", invitó a sus "falsos padres" a mentir y falsificó su documentación para que nunca nadie supiera quién era y de dónde venía pero lamenta que el tribunal no se haya pronunciado sobre la prescripción de los delitos y que además le haya condenado a pagar las costas del recurso.

Estima que "la justicia, que debe ser ciega siempre, en este caso ha pecado de mirar hacia otro lado sin querer ver el fondo de la cuestión".

"Por todo ello este viaje ya ha acabado y me deja a mí y a quienes me han acompañado una sensación amarga de naufragio porque, sea o no voluntad del tribunal, es como un aviso a navegantes: Si usted se atreve a llegar hasta el Supremo, aunque la suya sea una causa justa, sepa que puede pagar muy caro ese deseo de justicia", recalca.

Inés Madrigal tiene un recuerdo a su madre adoptiva, Inés Pérez: "Me alegro de que no esté viva para que no haya tenido que ver que todos sus esfuerzos han terminado en esto, en una condena en costas y poco más".

"Me queda el regalo que me ha dado una empresa de ADN americana, mi familia biológica, en cuyo reencuentro la justicia no ha tenido nada que ver", comenta.

Pero concluye señalando que su recurso "tenía detrás centenares de casos y muchas ilusiones archivadas entre el polvo del olvido" y que su mayor deseo ahora es que otros casos de bebés robados que han llegado al Supremo y están esperando para ser analizados salgan adelante "y se haga justicia".

 
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