22-06-2020 / 16:10 h EFE

La autopista AP-8 volverá a la normalidad el 7 de julio, cuando terminen los trabajos de reparación de vía y de colocación de las barreras de contención, cinco meses después del derrumbe del vertedero de Zaldibar que ha generado unos gastos de 3.350.000 euros a la Diputación Foral de Bizkaia, que reclamará judicialmente.

Según ha explicado el diputado de Infraestructuras y Desarrollo Territorial, Imanol Pradales, en las Juntas Generales, las actuaciones comenzaron instantes después del colapso que sepultó a dos trabajadores del vertedero y que cayó sobre las carreteras AP-8 y la variante de Ermua, y que cortó el tráfico por los escombros el pasado 6 de febrero.

Las labores para recuperar esas carreteras comenzaron el mismo en que ocurrió el siniestro y también para estabilizar el terreno, unas labores que aún continúan y que ya han supuesto un gasto de unos 3.359.000 euros, que la institución reclamará por daños y perjuicios al causante del desprendimiento.

Ha explicado que geólogos y técnicos topográficos mantienen el terreno monitorizado para registrar cualquier movimiento que pudiera hacer prever otros posibles desprendimientos y alertar así tanto al equipo de rescate de los operarios sepultados, como a quienes controlar el tráfico en la autopista y que deberían cerrarla si se sospechara que de nuevo pudieran llegar los escombros del derrumbe.

El tráfico en la autopista circula todavía hoy con un "bay pass", con dos carriles cortados en sentido Gipuzkoa, en el punto donde los terrenos de la escombrera invadieron la vía.

Para que el deslizamiento no llegue a la autopista se ha colocado una malla o barrera dinámica antialudes, capaz de almacenar 4.000 metros cúbicos y reducir la energía y la velocidad de un hipotético desprendimiento, y se ha levantado un muro de piedra a pie de autopista.

Además, el Gobierno Vasco construye de manera subsidiaria un dique de contención en la parte alta del terreno, a unos 50 metros en cota de la autopista, como "una macrobarrera" de unos 90 metros de ancho y 25 de alto, que será un gran muro compuesto de material calizo.

Una vez que se termine esa tercera medida de contención se podrá, "por fin, abrir el tráfico con normalidad y máxima seguridad la AP-8", ha señalado Pradales.

A partir de hoy, como ese muro de contención ya tiene una altura considerable, se han comenzado a dar los primeros pasos para devolver la normalidad y quedan acometer diversas obras sobre la carretera, que obligarán al desvío del tráfico por la variante de Ermua algunas noches.

Está previsto que, finalmente, "para San Fermín la autopista AP-8 recupere los cuatro carriles abiertos" en ambos sentidos, ha indicado.

 
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