29-06-2020 / 13:10 h EFE

La estimación de biomasa de anchoa se sitúa este año en torno a 330.000 toneladas, lo que supone la cifra más alta de la serie histórica iniciada en 1987, según los resultados de la campaña Bioman, cuyo desarrollo ha supuesto un "importante desafío" por la emergencia sanitaria de COVID-19.

Esta iniciativa impulsada por el centro tecnológico Azti, que todos los años evalúa el estado de la población de anchoa adulta, confirma el buen estado del stock, que se encuentra muy por encima de las 21.000 toneladas, valor mínimo recomendable para garantizar la sostenibilidad de la especie.

Los datos de la costera de la anchoa y de la campaña Bioman han sido presentados este lunes en rueda de prensa en Pasaia (Gipuzkoa) por el viceconsejero de Agricultura, Pesca y Política Alimentaria, Bittor Oroz, y el director general de Azti, Rogelio Pozo.

El desarrollo de la campaña Bioman ha estado marcada por la pandemia de COVID-19, que ha exigido la activación de medidas extraordinarias para garantizar la salud de los equipos implicados en el estudio.

El compromiso por la sostenibilidad de uno de los pilares de la economía del sector pesquero vasco y de todo el litoral cantábrico ha sido clave para tomar la decisión de llevar a cabo, pese a las circunstancias, esta campaña, ha asegurado Azti en un comunicado.

Según sus datos, este sector da empleo a 1.000 arrantzales y a 3.000 personas en tierra, que comercializan y transforman el producto para ofrecerlo después a los consumidores.

El resultado de la campaña arroja unos datos muy positivos ya que, si bien los datos obtenidos durante los últimos cinco ejercicios ya eran buenos, nunca desde que arrancó la serie histórica se había registrado un resultado como el de este año.

De hecho, la estimación de biomasa de anchoa se sitúa en torno a 330.000 toneladas frente a las 190.000 toneladas del ejercicio anterior.

Las investigaciones para la evaluación de la anchoa son un pilar básico para la gestión de la especie ya que los datos recabados se analizan en el Consejo Internacional para la Exploración del Mar y contribuyen al cálculo final del stock de anchoa y a la determinación del Total Admisible de Capturas.

Tras la cancelación de la campaña Pelgas, realizada anualmente por el instituto de investigación marina francés IFREMER, al mismo tiempo que Bioman, los únicos datos científicos disponibles para determinar la situación de la anchoa y realizar las recomendaciones de capturas en 2021 serán los recabados por la campaña Bioman y Juvena, que Azti llevará a cabo en septiembre, y las capturas de la flota.

Respecto a los datos de la costera de la anchoa de este año, las capturas de los buques vascos han sido de 4.600 toneladas frente a las 8.500 toneladas de 2019.

Esta disminución se explica por la duración más corta de la pesquería debido a la incidencia de la COVID-19 ya que este año los barcos han faenado durante un mes y medio frente a los dos meses y medio habituales de campañas anteriores.

Respecto al precio medio en lonja, también ha sido algo inferior: 1,38 euros el kilo frente a los 1,62 del pasado año, ha precisado la misma fuente.

Azti ha destacado que una de las conclusiones obtenidas a través de las diferentes campañas de los últimos años es la disminución del tamaño de la anchoa.

Esto podría ser debido a una combinación de factores, entre ellos, los fuertes reclutamientos que hacen que la mayoría de la población sea de un año de edad, las condiciones favorables que permiten sobrevivir a anchoas de menor tamaño y el aumento de la temperatura del agua, que incide en el menor tamaño de los ejemplares.

 
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