30-06-2020 / 14:13 h EFE

La Comunidad de Castilla y León deja este martes definitivamente atrás la energía vinculada al carbón que durante las últimas décadas han generado con combustible fósil las centrales térmicas ubicadas en las provincias de León y Palencia con el cierre de tres de estas instalaciones.

Se trata de las plantas La Robla (Naturgy) y Compostilla (Endesa), en León, y la de Velilla (Iberdrola), en Palencia, que aunque ya estaban cerradas aún podían acometer reformas.

Estas tras centrales se incluyen en las siete clausuradas este 30 de junio de las quince que estaban operativas en todo el territorio nacional.

Su cierre se produce en cumplimiento de los nuevos requerimientos ambientales en vigor desde mañana, 1 de julio, y a la espera de que el Ministerio para la Transición Ecológica emita una resolución autorizando el cierre de la planta.

Ante este cierre y el consiguiente impacto económico en el territorio en el que las centrales están asentadas, la Junta de Castilla y León ha pedido al Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico que ponga en marcha "instrumentos de desarrollo económico" para las cuencas mineras de la Comunidad.

El consejero de Economía y Hacienda, Carlos Fernández Carriedo, ha reafirmado en su misiva la posición de la Junta de la necesidad de aprovechar las infraestructuras para nuevos proyectos generadores de energía; la atracción de nuevos proyectos empresariales que compensen el empleo destruido, y el desarrollo de empresas locales con el apoyo de las eléctricas.

Asimismo, plantea que las eléctricas han de "colaborar con las administraciones públicas en un análisis del impacto económico por el cese de actividad" y un estudio de la cadena de valor que afecta a sus proveedores con la descripción del volumen del empleo tanto directo como indirecto afectado por el cierre.

En la provincia de León las centrales representaban unos 400 empleos directos y 600 indirectos que ahora dependen de prejubilaciones, reubicaciones y algunos nuevos proyectos.

El cierre no ha tenido despedidas en Compostilla, donde solo los trabajadores auxiliares que han mantenido un campamento reivindicativo a las puertas de la central lo levantaban como símbolo del final de una lucha en la que afean a los políticos y a la empresa haberles dejado solos.

De los 170 que eran en un principio se han quedado en 70, algunos reincorporados en otros trabajos, otros en ERTE, otros en el desmantelamiento de los tres grupos de Endesa que ahora finalizan su vida.

En esta central, Endesa ha anunciado la sustitución de sus 1.050 megavatios (MW) de potencia instalada por 700 eólicos y solares que serán promovidos en la zona durante los próximos años, lo que requerirá una inversión de alrededor de 600 millones.

La central térmica de Compostilla II contaba con tres grupos operativos, con una potencia total de 1.050 megavatios ya que otros dos grupos que sumaban 480 megavatios ya habían sido dados de baja por obsolescencia y actualmente estaban en proceso de desmantelamiento.

La construcción de Compostilla II se inició a finales de la decada de los años 50 para producir energía eléctrica con carbón de las minas del Bierzo y Laciana, que en los últimos años era mezclado con combustible de importación para mejorar la eficiencia ambiental.

Las minas de la zona fueron clausuradas en 2018, de acuerdo con el Plan de Cierre del Reino de España para la minería de carbón no competitiva.

Durante sus seis décadas de actividad, la central produjo 2.847.747.281 MWh y para ello consumió 124 millones de toneladas de carbón local y 10 millones de toneladas de combustible importado.

Su tiempo de funcionamiento efectivo supera los 1,2 millones de horas.

De la nueva potencia anunciada por Endesa, 450 megavatios ya tienen confirmada su conexión a la red.

Se trata de los parques de Alto Cabrera (144 MW) y Trabadelo (110 MW) y de la planta solar de Villameca (196 MW), y hay otros proyectos con la conexión en trámite que suman 250 megavatios.

Endesa destaca que la promoción de estas instalaciones supondrá un fuerte revulsivo para el empleo en la zona.

En concreto, la fase de construcción, entre 2023 y 2025, movilizará la fuerza de trabajo equivalente a 2.900 puestos en un año.

Una vez en operación, serán 55 personas las que presten servicio por tiempo indefinido.

Por su parte, la Central térmica de La Robla constaba de dos grupos térmicos de 284,2 y 370,7 MW y fue un proyecto conjunto acometido desde 1965 por Hidroeléctrica de Moncabril, Hullera Vasco Leonesa, Endesa y Unión Eléctrica Madrileña, que posteriormente adquirió el resto de participaciones.

El Grupo 1 fue conectado a la red el 2 de septiembre de 1971 con una potencia nominal de 270 MW, mientras que el Grupo 2, de 350 MW, comenzó a funcionar el 10 de noviembre de 1984.

El carbón que ha consumido procedía principalmente de las cercanas cuencas de Santa Lucía, Ciñera y Matallana, que llegaba a la central por carretera y cinta transportadora, mientras que el mineral de importación se recibía por ferrocarril, transportado por Renfe Mercancías desde el puerto de El Musel, en Gijón.

 
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