20-07-2020 / 14:20 h EFE

Las condiciones atmosféricas y ambientales de Alicante son idóneas para una menor incidencia de la covid-19 siempre que el factor humano actúe con responsabilidad, según un estudio de la Universidad de Alicante (UA).

Las condiciones anticiclónicas de febrero y marzo, los bajos niveles de contaminación del aire y la primavera muy lluviosa llevaron a que la provincia de Alicante se viera moderadamente afectada.

De este modo, si el otoño próximo es frío podrá favorecer su expansión pero si es cálido podría verse perjudicada, han determinado los climatólogos aunque siempre atendiendo a que las personas cumplan con las medidas profilácticas y los mensajes sanitarios.

Las temperaturas máximas serían la única variable que guarda relación con la tasa de contagio y la tasa de defunción en la pandemia por SARS-CoV-2, según los resultados obtenidos por los investigadores de la UA Jorge Olcina, Samuel Biener y Javier Martí Talavera.

Estos científicos han publicado en el último número de la revista Investigaciones Geográficas el trabajo realizado para conocer la influencia que ha podido tener la climatología, el tiempo atmosférico y la contaminación en la propagación de la covid-19, tomando como referencia la provincia de Alicante.

Las conclusiones afirman que las condiciones atmosféricas y ambientales de la provincia de Alicante son idóneas para una menor incidencia de la pandemia aunque estos aspectos son siempre "complementarios del agente principal de transmisión, que es el ser humano".

"Esto no debe relajar el cumplimiento de las medidas profilácticas y los mensajes sanitarios para evitar la Pandemia", ha advertido Olcina.

Un factor ambiental que a priori ha jugado a favor de un menor número de contagios es la calidad del aire en la provincia, es decir, los bajos niveles de contaminación.

Y otra variable que ha jugado a favor de la contención de la pandemia al sur de la Comunitat Valenciana han sido las condiciones de la primavera, muy lluviosa en la provincia de Alicante, lo que favoreció el confinamiento de las personas y la limpieza del aire.

Los investigadores han señalado en su estudio cómo, a partir de junio y hasta septiembre, las condiciones térmicas que se registran en la provincia, marcadas por unas temperaturas máximas por encima de 25 y 30 grados así como la elevada insolación y radiación solar, favorecen la pérdida de efectividad del coronavirus en su estancia en el aire.

Asimismo, en la costa el soplo constante de la brisa permite la aireación y dificulta la permanencia del coronavirus en el aire mientras que la humedad relativa elevada y constante en la franja costera también actúa a favor también de una menor efectividad del coronavirus.

Pero los científicos han alertado de que a partir de octubre las condiciones térmicas cambian este panorama actual y "habrá que estar pendiente de las proyecciones atmosféricas para dicha estación que pueden favorecer, si el otoño es frío, o perjudicar, si se da un otoño cálido, la mayor expansión de la pandemia", en palabras de Olcina.

En cualquier caso, "es temprano aún para señalar las condiciones del próximo otoño, pero en septiembre será importante analizarlas para tener previstos los sistemas sanitarios necesarios".

El trabajo Aspectos atmosféricos y climáticos en la expansión de la pandemia (COVID-19) en la provincia de Alicante ha sido realizado en el seno del Laboratorio de Climatología de la Universidad de Alicante.

Y está dedicado "a todo el personal sanitario de la provincia de Alicante, que ha tenido un comportamiento ejemplar durante los meses de la crisis sanitaria, así como a aquellas profesiones que ha permitido el mantenimiento de los servicios básicos y el abastecimiento".

 
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